El acoso y los móviles

“Si en un campo de fútbol con 60.000 personas alguien llama ‘negro’ a un jugador, al espectador le prohiben ir al estadio durante dos años y al club le ponen una multa. ¿En una clase de 25, un niño le llama ‘hijo de puta’ a otro y no responde nadie?”, se pregunta

Rafael Romero, director del IAPAE (Instituto andaluz para la prevención del acoso escolar)

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La semana pasada os informábamos del reciente protocolo de la Junta de Andalucía contra los casos de ciberbullying. Se trata de un plan muy trabajado, aunque con ciertas generalidades innecesarias y repeticiones de instrucciones anteriores; pero bueno, nunca estará de más. Sobre todo, si se acompaña de medios para llevarlo a cabo, especialmente en el caso del servicio de orientación (cosa que no creemos que ocurra).

El caso es que tras su lectura, y sobre todo si se lee rápido, hay quien se marcado titulares sensacionalistas como este:

Andalucía autoriza a sus maestros a retirar el móvil a los alumnos acosadores 

La medida ha generado cierta polémica entre quienes la aplauden y entre quienes les parece un tanto cogida por los pelos, incluso tal vez ilegal. Pero veamos el párrafo en cuestión de las instrucciones de la Junta:

• Establecer medidas cautelares dirigidas al alumno, la alumna, o al grupo de alumnos y alumnas presuntamente acosadores, incluyendo la supervisión o privación temporal del uso del teléfono móvil e Internet, en función del caso y tipo de ciberacoso, que deberán incluirse en el Reglamento de Organización y Funcionamiento y en el Plan de convivencia del centro.

Caramba, es que a la Junta tampoco le gana nadie cuando se trata de ser ambigua: ¿la supervisión es a cargo de Jefatura de Estudios, de Orientación o de cualquier docente?¿En función de qué tipo de ciberacoso se pueden supervisar los móviles? ¿Cuánto tiempo se podrán retener esos móviles? ¿Quién se encargará de custodiarlos? ¿En unos centros se podrá supervisar y requisar y en otros no, dependiendo de lo que cada ROF entienda? ¿Está en juego la intimidad del alumnado falsamente acusado como agresor? ¿Cómo le quitas Internet a un chaval por la tarde, en su propia casa? ¿Quién asegura que no va a seguir acosando desde otro móvil? ¿Quién asegura que no va a seguir acosando desde otro móvil? ¿Qué se espera y qué se requiere a padres y madres? ¿Es necesario aun siendo muy injusto que se le pida al acosado que prescinda de Internet?

Son dudas que nos gustaría que respondierais con vuestra opinión que o ampliarais en los comentarios de esta entrada. A nosotrxs, por lo pronto, lo que no nos gusta es, desde luego, esa tendencia que hay de convertir a los y las profes en policías de facto; y, por otro lado, en criminalizar el móvil per se, cuando muchos y muchas docentes lo usan como una herramienta poderosa de aprendizaje.

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