Razones para una huelga educativa

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Para el próximo jueves, 9 de marzo, los sindicatos USTEA y CGT hemos convocado una huelga en todos los niveles educativos en Andalucía. Se trata de una convocatoria distinta a la estatal; hablando claro, por discrepancias a la hora de condenar los conciertos educativos con contundencia o a la hora de apoyar al profesorado interino por parte de algunos sindicatos.

Aunque algunos medios se empeñarán en dar a entender que es una huelga de solo estudiantes, la huelga del 9M es también de docentes. La huelga nacional da además cobertura, a propósito, al personal laboral dependiente de centros educativos. Opositores y opositoras, especialmente maltratados este año por la ambigüedad de la Administración, y madres y padres, quienes también forman parte de la comunidad educativa, están asimismo invitados a sumarse a las diferentes manifestaciones organizadas por las respectivas Mareas Verdes de nuestra provincia:

  • En Cádiz (desde San Juan de Dios, a las 12.00)
  • En Jerez (desde el Campus, a las 11.30)
  • En Algeciras (desde la Plaza Alta, a las 11.o0)
  • En Sanlúcar de Barrameda (desde la Plaza de toros, a las 11.30)

Además, para la tarde y noche anteriores al 9M hay previsto un encierro con actividades muy interesantes en el IES Antonio Muro de Puerto Real (desde las 19.00 horas del 8 de marzo). Puedes acudir y permanecer el tiempo que quieras, que serás bienvenido/a.

Como docente, recuerda tus derechos en la entrada que redactamos para el 26O: ni deben preguntarte si vas a hacer huelga o no, ni deben ponerte ninguna reunión ese día, ni deben sustituirte en tu labor más allá de los servicios mínimos. Cuenta con USTEA para denunciar este tipo de situaciones. Como alumno o alumna, si ese día te pone examen algún profesor o profesora sin sensibilidad por tus reivindicaciones, deberá entonces garantizarte que harás la prueba otro día.

Aunque algunos medios se empeñarán en dar a entender que es otra huelga solo contra la legislación educativa (es decir, contra los coletazos de la infame LOMCE, parcialmente abatida pero sospechosa de revivir o de renacer bajo otras denominaciones y pactos de espaldas a profesorado y alumnado), lo cierto es que eso, que es verdad, no debe ensombrecer el resto de nuestras reivindicaciones.

Por desgracia, son tantas como tantas son las necesidades de nuestro recortadísimo sistema educativo. Hablamos de control ideológico, por supuesto, del evidente, el que se quiere imponer con el neoliberalismo pedagógico y sus itinerarios cerrados,  o el que se tolera desde los centros concertados, o el que genera las becas suprimidas, etc. Pero hablamos también del día a día en los centros, de aquel pueblo de Huelva que pidió a su alumnado que se ocupase de traer el papel higiénico, de aquel de Jerez cuyos techos se caen a pedazos, de aquel pueblo de Sevilla en donde han pasado tanto frío… que todo eso, en realidad, también tiene implicaciones ideológicas por perpetuar las diferencias sociales.

Lo que viene a continuación solo es un resumen, lo más sintético posible, de #laeducaciónquequeremos (en positivo) o #laeducaciónquetenemos (en negativo), etiquetas que te invitamos a promover en tus redes sociales junto a #Huelga9M:

  • Queremos aumentar las plantillas del profesorado aumentando también la oferta de empleo público (y dejar de paso de maltratar al personal interino y a los y las opositores). Plantillas que bajan y bajan, que tenemos siete mil docentes menos desde principios de década, y eso solo en Andalucía.
  • No queremos plantillas disminuidas que, además, afronten una carga horaria tan frustrante, repleta de clases y más aún de burocracia.
  • O plantillas disminuidas y sobrecargadas cuyas bajas no se cubren por regla general hasta pasados quince días, porque sí, sin más justificación que la del hecho consumado.
  • O profesores y profesoras que pierdan dinero por enfermar con reducción de haberes incluida, o que aún tengan parte de antiguas pagas extras sin cobrar, o que deban pagarse su formación ellos mismos (recortadas las licencias y ayudas por estudios, la financiación de los centros del profesorado, etc.).
  • Queremos que disminuyan las ratios, que no disminuyen a pesar de estar probado que ello mejoraría la calidad educativa y la convivencia, que no bajan a pesar de haber bajado la natalidad.
  • Queremos, con todo ello, atender mejor a la diversidad. Y no solo con más plantilla, menos ratio, sustituciones inmediatas y horarios más racionales —o, desde luego, una ley educativa que no sea clasista—, sino con la recuperación de programas pensados para igualar oportunidades, y que, adivinen, también se han recortado o se han eliminado del todo: hablamos de ARCE, Leer para aprender, del PROA, del Plan de disminución de abandono temprano…
  • O con la recuperación de desdobles y apoyos, o con el refuerzo de los departamentos de Orientación, o con la mejor financiación de la educación compensatoria…
  • Queremos aumentar las plantillas, bajar las ratios y, con todo, aumentar también el número de unidades en la pública. E impedir que se recorten unidades (o incluso centros enteros) en favor de las unidades de la concertada, que a esas —oh, qué casualidad— esas nunca las tocan.
  • Queremos todo ello y en centros con infraestructuras seguras, espaciosas, acogedoras. No queremos aulas pequeñas para grupos masificados, ni más grietas en las paredes, ni caracolas perpetuas y sin calefacción, etc.
  • Queremos ordenadores que funcionen, departamentos que puedan pagarse sus fotocopias, talleres con material fungible desde el día uno…
  • Queremos, desde luego, un PIB más alto destinado a educación. Actualmente rozamos el cuatro por ciento, muy por debajo de los países de nuestro entorno. El Movimiento Andaluz por la Escuela Pública pide un cinco por ciento. En USTEA exigimos un siete. Desde luego, lo que no puede ser es que en los últimos años hayamos perdido 6500 millones de euros menos para la Escuela Pública. Y que, mientras tanto, la preocupación de algunos dirigentes sea blindar la escuela concertada.
  • Queremos también, por supuesto, una nueva ley educativa, pactada con toda la comunidad educativa, que prescinda de reválidas y otros inventos franquistas, que garantice la igualdad de oportunidades, que no cierre las puertas a nadie, que fomente la formación humanista y en valores, que desprecie la educación utilitarista y mercantilista, que atienda a la diversidad en lugar del clasismo, que sea inclusiva, feminista, laica, democrática, intercultural, igualitaria. Y que no sea otra LOMCE rebautizada.

¿Y tú? ¿Quieres lo mismo? Si es así, contamos contigo este 9M.

Porque otra educación es posible.

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