¡Feliz Día del Docente!

“No hay mejor escuela que el mundo, ni mayor aprendizaje que la vida”

“Y si escuchas los consejos de quien ya navegó por estas aguas, llegarás a buen puerto”

5 de octubre, hoy festejamos el Día del Docente. Por eso, desde USTEA-CÁDIZ queremos felicitar a tod@s l@s docentes de este hermoso planeta azul.

Seguid adelante, compas. En nuestras manos está construir un mañana de esperanza, una escuela pública que crezca en libertad, donde se respeten los Derechos Humanos y cada persona pueda desarrollarse plena con sus virtudes y defectos.

¿Sabéis qué pasa cuando llegas el primer día  al aula? L@s estudiantes se preguntan, ¿a quién tengo delante? Y si le preguntas sonriente a cada estudiante, ¿y quién eres tú?, ¿cómo va la vida? El pasado verano, estuve en Dharamsala, en el Norte de La India, con los refugiados tibetanos. Yo iba a darles clases de alemán, pues Suiza les acoge y necesitan aprender alemán. Llegué el primer día a una habitación del albergue donde nos alojábamos. Ese espacio era el aula, no teníamos sillas, ni mesas, solo algunos cojines esparcidos por el suelo, una pequeña pizarra y un ventanal por donde veía caer una intensa lluvia. La luz se había ido la tarde antes en todo el pueblo. Llegaron l@s estudiantes, entraron en silencio, se les veía inquietos, sin saber quién les esperaba y cruzamos una mirada. Sonreí uno por uno. Yo no hablo tibetano, y ellos no hablaban español, ni alemán. La única forma de comunicarnos era por gestos. “Willkommen”, (bienvenidos), les dije en alemán, les indique que tomaran asiento en nuestro suelo, hicimos un círculo y cada uno dijimos nuestro nombre, pero la tormenta atizaba fuerte en la calle. “¿Qué vamos a hacer sin luz, ni material escolar y con esta tormenta?”, suspiré en inglés y creía que ninguno me entendería. De pronto, una chica me contestó sonriente en inglés: “Tranquilo, tenemos profesor, te tenemos a ti”. Y en ese momento lo entendí todo, me había dado una lección de vida. Si creemos en lo que hacemos, nada es imposible. Si queremos transmitir algo de lo que aprendimos, solo necesitamos la voluntad de hacerlo. Y así cada día, mis tibetan@s me enseñaron que siempre hay un mañana, no importa lo que pasó ayer, hoy tenemos una nueva oportunidad de aprender y seguir creciendo. Los veía progresar, manejar el idioma, planteábamos diálogos en situaciones reales y lo iban logrando, clases comunicativas, pinceladas de gramática, vocabulario por gestos, y siempre buena onda, risas y más risas jejeje.  Había magia en cada clase.  Y llegó el último día, me escribieron una linda carta en alemán, me regalaron un mensaje del Dalai Lama que decía “nunca te rindas” con un símbolo tibetano de la paz y el buenazo de Somrip me dijo: Maestro, no olvides al Tibet, porque el Tibet no te olvidará”. Me emocioné, recordé tantas buenas sensaciones compartidas con l@s estudiantes que he tenido desde que comencé a ser profe en octubre 2006 y solo pude decir: “gracias por el aprendizaje”.

Feliz Día del Docente, abrazos, os quiero,

Santi Flores

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