Feminismo desde La Sierra. Fuerzas centrífugas y centrípetas

Feminismo desde La Sierra. Fuerzas centrífugas y centrípetas, por Susi de León,  corresponsal docente en La Sierra

“Nos movemos desde que la Tierra se mueve”

Siempre me ha encantado esta frase que recoge un dicho del pueblo peul, de la zona de Bandiágara, en el estado africano de Mali. La descubrí en el precioso libro de Antonio Lozano Donde mueren los ríos, en el cuento La decisión de Tierno (Editorial Almuzara, 2007, pg. 86). Ocho palabras que encierran todo un abismo dialéctico de la relación del ser humano con el mundo.

Hoy quiero hablaros de movimientos y fuerzas, empeñada como sigo en denunciar todo lo denunciable pero, también, en resaltar todo lo hermoso que encuentro en el desempeño de nuestra labor sindical en los centros educativos públicos. Hoy quiero hablaros de mujeres capaces de construir y crear horizontes luminosos desde sus centros escolares, mujeres capaces de ilusionarse por y con su trabajo y su alumnado, profesionales extraordinarias que hacen aún más grande la labor docente.

En Arcos, en el CEIP Vicenta Tarín, el profesorado trabaja feliz. Así me lo contaban los profesores y profesoras que charlaban y desayunaban juntos, en un ambiente envidiable,  a la hora del recreo. Y me lo confirmaba nuestra compañera de Ustea, Núria Martín, maestra de Infantil en ese colegio. Esa felicidad se debe en gran medida a su directora, Blanca. Ha conseguido crear un clima de trabajo en el que todo el equipo educativo colabora y se siente respetado y apoyado desde la dirección, solucionando juntos todos los conflictos nada más suceder.  Allí encontré a Isabel, maestra de Infantil de 3 años. Coordina el proyecto de Familias Lectoras, en el que participa toda la comunidad educativa durante todo el curso. Se le encendían los ojos al narrarme como las familias, en especial,  las madres y abuelas, formaban parte del proyecto y de la vida que generaba dentro del centro, en actividades que fomentaban no solo la lectura, sino el amor por ella. También me hablaba orgullosa del “apadrinamiento lector”, por el que el alumnado mayor del colegio se desplazaba a las clases de los más pequeños a contarles cuentos. Tareas en apariencia sencillas, pero que no lo son, y que generan fuerzas de arraigo hacia dentro de esa comunidad y semillas de amor por los libros y el aprendizaje para toda la vida. Ojalá hubiese muchos centros como el CEIP Vicenta Tarín.

El sábado 21 de octubre, en Grazalema, dos mujeres afiliadas de Ustea, Gabriela Pro y Mar Osorio, echaron a volar su proyecto, ampliamente madurado y trabajado. Han conseguido el apoyo del Ayuntamiento y presentado como la I Jornada “Grazalema vive la Paz”. Ellas han sido valientes y vuelcan su trabajo e ilusión fuera de las puertas del IES local, dirigiéndolo hacia  estudiantes, familias, docentes, sanitarios, terapeutas y todas aquellas personas de la localidad interesadas en expandir una cultura de Paz, tan necesaria, como ellas afirman, en estos tiempos convulsos que vivimos. Gabriela y Mar podrían haberse limitado a trabajar en sus centros, tranquilamente, con su alumnado, con los que llevan tiempo practicando la máxima de Aristóteles de “Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”. Pero son mujeres valientes, llenas de fuerza, que no se conforman con generar movimiento en sus centros de trabajo, sino que lanzan sus semillas al viento para que sean expandidas y sembradas al compás de la Tierra en su girar. Y estoy segura de que van a dar fruto. Porque es un proyecto precioso, y porque el compromiso de la educación ha de abarcar espacios totales para expandirse en toda su verdadera  esencia.

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Por suerte, los seres humanos nos movemos desde que la Tierra se mueve. Pero estas mujeres, con sus fuerzas centrípetas, hacia dentro de su centro, como Isabel y su directora, Blanca; o centrífugas, hacia el mundo de fuera, como Mar y Gabriela, hacen que avancemos a una velocidad mayor. Esa correlación de fuerzas dialécticas, hacia dentro y hacia fuera, son las que nos permiten seguir creyendo en que esos otros mundos posibles lo serán realmente algún día. Y en gran medida gracias a la labor de hombres y mujeres como ellas.

Como Ellas. Grandes. Valientes. En movimiento, siempre.

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