USTEA-CÁDIZ reclama a la Inspección Médica del INSS por no respetar los derechos de una trabajadora docente

USTEA-CÁDIZ quiere denunciar la vulneración por parte de las inspecciones médicas de los derechos laborales de las mujeres embarazadas y madres, que ponen en muchos casos en serio peligro la vida de nuestras compañeras y la de sus hijos e hijas, obligándolas a trabajar en situaciones de verdadero riesgo, en contacto con enfermedades infecto-contagiosas, soportando tensiones y estrés, o desplazamientos por carretera en condiciones peligrosas en muchos casos. El último caso se trata de una maestra de Primaria, madre de un niño con cardiopatía grave,  a la que la inspección médica del INSS acaba de denegar el permiso de riesgo durante la lactancia que el propio servicio de RRLL de la Delegación de Educación había emitido con informe favorable.

La situación real que reclama la trabajadora, avalada por todos los informes pediátricos y de los especialistas cardiólogos que tratan a su hijo de 7 meses, es que la cardiopatía que sufre el pequeño puede complicarse gravemente si entra en contacto con cualquier enfermedad vírica, y al estar en estos momentos en plena epidemia de gripe la situación de riesgo es muy alta. Un simple resfriado puede descompensar la situación del pequeño y poner en serio riesgo su vida. Así lo entiende el servicio de RRLL de la Delegación Territorial de Educación, cuando emitió su informe favorable a la trabajadora.

Para colmo se dan las circunstancias de que esta maestra reclamó durante su embarazo el permiso de riesgo durante el embarazo al haber varios casos en su centro de trabajo del virus boca-mano-pie, muy dañino para el bebé durante la gestación. Dicho permiso le fue también denegado, esta vez por la inspección médica de la propia Delegación de Educación. El bebé nació con una cardiopatía dilatada, aún en estudio, por lo que se desconoce si puede deberse a la exposición de la madre a ese virus durante su embarazo. Esta misma inspección también le ha denegado más tarde el permiso para el cuidado de hijos con enfermedades graves, que solicitó para no tener que incorporarse a su puesto tras la baja maternal, ante las serias advertencias de los cardiólogos y pediatras.

Dados los antecedentes y las duras circunstancias que está viviendo esta trabajadora, con continuas visitas médicas a Sevilla a especialistas cardiólogos y neurólogos que están estudiando al pequeño y que recomiendan expresamente que la madre permanezca a su lado sin exponerse a riesgo de contagio de virus, así como la situación de riesgo a la que se está viendo sometida la propia madre en su centro de trabajo –donde en estos momentos hay varios compañeros de baja médica por gripe- ,  consideramos que el INSS debe replantearse la negación de este permiso, y valorar positivamente las reclamaciones que tanto la trabajadora como la propia organización sindical han presentado.

Entendemos que el permiso de riesgo durante la lactancia, al que esta maestra solicita acogerse, está diseñado justamente para situaciones como la suya, en el que el puesto de trabajo y el desempeño de la actividad laboral pueden suponer un riesgo para el lactante. En este caso la enfermedad del pequeño, cuya cardiopatía solo se superará con un trasplante, consideramos que es lo suficientemente grave como para que sea tenida en cuenta para afrontar la situación de riesgo.    

Consideramos que en estos momentos la trabajadora, al estar incorporada a su puesto de trabajo, está sufriendo además una situación de estrés y tensión emocional nada conveniente para la lactancia, y está poniendo en riesgo innecesariamente la salud del pequeño. Cualquier empeoramiento será considerado como responsabilidad del INSS al no hacer efectivos los derechos laborales de las mujeres trabajadoras. Si existen esos permisos para situaciones extremas es para que puedan usarse en estas situaciones extremas, no para que queden solo como derechos sobre el papel. Esta maestra tendría derecho al permiso de riesgo durante la lactancia al menos hasta que su hijo cumpla los 9 meses de edad, y el riesgo de gripe y enfermedades víricas del invierno se haya mitigado.

Pero esta maestra no es la única madre que está soportando la crueldad de este sistema implacable y patriarcal en el que la vida humana, y especialmente la de las mujeres,  está cada día más exenta de valor, y en el que las inspecciones médicas se ven también presionadas para que no concedan permisos y licencias o den altas médicas a personas que están realmente enfermas. Nuestros servicios jurídicos tienen varios casos que sirven de ejemplo, uno muy doloroso, el de una docente interina que se encontraba de baja y en reposo absoluto por prescripción facultativa que fue obligada por la inspección médica a personarse físicamente para revisión, bajo amenaza de perder su puesto de trabajo. Al regreso de esa inspección perdió a su hijo.

Por ello desde USTEA-CÁDIZ, conscientes de que los derechos laborales son una conquista irrenunciable y no un mero adorno, vamos a acompañar a todas nuestras compañeras embarazadas o madres que estén viendo vulnerados sus derechos por inspecciones médicas sin escrúpulos, y nos comprometemos a servir de apoyo a todas ellas para que sepan que no están solas, que la vida que nos regalan es eso, un regalo a cuidar, y que por eso las cuidaremos también a ellas. Como se merecen. Con todo el amor y la fuerza que se merecen. Es nuestra responsabilidad.

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