Carta de un profesor de Guadahortuna

Esta carta ha sido enviada a USTEA-CÁDIZ para su publicación.

” Soy profesor de Guadahortuna y hoy, 02/02/2018, al ver las noticias de Canal Sur, se me ha caído el mundo encima al oír las declaraciones del Sr. Delegado de Educación de Granada cuando dice que “se trata de un hecho puntual”. ¿Cómo se puede decir eso?, cuando por poco que se haya preocupado de informarse, sabe – o debería saber – que es una situación sostenida en el tiempo y que va a mayores. ¿Es qué no se ha dado cuenta que con esa declaración nos pone en entredicho a nosotros, los profesores, en entredicho? Por favor, no dejemos la basura en la puerta del vecino, que ya bastante llevamos tragado…

En este curso se han puesto cientos de partes de disciplina, de los que se tiene constancia en Delegación, me atrevería a decir que miles… muchos de ellos graves o muy graves y muchos más que no llegamos a poner por no agravar muchas veces las cosas o porque “negociamos” con el alumnado un comportamiento que minimamente nos permita entendernos en clase… Partes de disciplina por todo tipo de comportamientos disparatados: levantarse sin permiso, salir de clase, asomarse a la ventana en cualquier momento y permanecer en ella, incluso gritar a la gente de fuera, cantar a gritos de repente, hacer corros en clase, echarse a dormir, darte la espalda cuando te diriges a ellos, romper material ajeno a mala idea y sin esconderse, insultar tanto a profesorado como alumnado, pegar, amenazar, ofender, escupir, fumar, lanzar objetos, y mil etcéteras más… Por no hablar de las heces que nuestra pobre limpiadora, que bien merece un premio, ha tenido que limpiar de las paredes del baño porque las habían restregado… Allí se han reído de mí, de mi cara, de mi pelo, de mi ropa, de mis zapatos, de mi perfume, de mi aliento, ¡¡¡¡hasta de mi madre!!!! Y, por supuesto, de mis muertos… Todo ello con el mayor de los desprecios y con la prepotencia de menores que se saben impunes y sobreprotegidos. Soportamos humillaciones constantes en aula, pasillos, patio y aledaños del centro, cosas que ni se imaginan en un calentito despacho ese precioso edificio de Delegación. No pido ningún despacho, no lo quiero y seguramente no me gustaría, pero pido que se midan las palabras que se vierten a la opinión pública por salvar el trasero en un momento dado. Si no puedes decirlo, cállate o desvía el tema por donde te convenga, para eso se inventó la demagogia, pero mentir así no está bien…  ESTO NO HA SIDO UN HECHO AISLADO y me atrevería a decir que se veía venir y que hay hechos desencadenantes que favorecieron este lamentable episodio. Hechos relacionados con la hipocresía política que vivimos. Pero no me atrevo a concretar porque ya me estoy pasando ….

Yo no soy perfecto en mi trabajo, ni creo que nadie lo sea, siempre se puede mejorar. Pero el nivel de hipocresía de esta sociedad me duele. Hiere que después de estas humillaciones producto de la mala educación (que no nos dejan trabajar ni a gusto, ni a disgusto, sencillamente hay veces, cada vez con más frecuencia, que es absolutamente imposible hacer nada) encima tengamos que aguantarnos otras como las lindezas que nos llegan desde instancias superiores acerca de estimular a un perfil de alumnado que nuestra legislación no contempla: “el objetor escolar”, un alumnado que se niega a cualquier tipo de trabajo que se le plantee porque va en contra de este sistema, cosa que quizá deberíamos respetar y todas esas cabezas pensantes de lujosos despachos en ministerios y consejerías, que son quienes pueden y para eso se les paga, deberían crear una alternativa real que proporcione a este tipo de usuarios un futuro en esta sociedad y a nosotros una posibilidad real para poder ejercer nuestra profesión (qué no se quieren enterar que muchas veces no se puede) y, por supuesto, con mucho mejor resultado. Pero no limitarse a inventarse la manera de retenerlos en un aula en contra de su voluntad, que está claro que no funciona y que resta muuuucha calidad a la enseñanza. Dicen que “querer es poder”, pues yo añado que “no querer…” – completa la frase – resulta muy didáctico ¡Jajaja!

Resulta humillante, ¿no os parece? en este caso, con una exquisita educación, pero sigue siendo una humillación producto de la hipocresía inherente a un cargo. Lo que sí puedo afirmar, con pruebas físicas, es que hacemos todo lo que se nos ocurre para poder “dar clase” y ofrecernos al alumnado lo que está en nuestra mano ya no sólo para nuestra asignatura, sino para que se comporten como personas civilizadas y aprovechen su tiempo con cualquier cosa que les pueda aportar algo positivo.

Perdónenme si me muestro pesimista, les ruego comprendan mi impotencia, tristeza, incredulidad y, por supuesto, contenida rabia. Pero, personalmente, tengo serias dudas acerca de los resultados de los acuerdos que se tomen…

Dejémonos de hipocresías…

Firmado: profesor de Guadahortuna, Granada

Adjuntamos el enlace a la noticia sobre la violencia en el Instituto de Guadahortuna. 

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