Flora Tristán, pionera del feminismo y de los sindicatos de clase. Ayer y hoy de los derechos laborales de las trabajadoras. Por Mª Jesús de León Morgado. Responsable de Espacio Feminista de Ustea-Cádiz

1.- ACERCAMIENTO A LA FIGURA Y OBRA DE FLORA TRISTÁN

Flora Tristán es sin duda una de las grandes mujeres olvidadas de la Historia, quizás por lo lejana que nos queda su vida, pues vivió dos siglos atrás, en los albores del siglo XIX, entre 1803 y 1844, en plena época napoleónica y oleadas revolucionarias liberales; y también porque ha sido eclipsada e invisibilizada entre los grandes hombres que dieron germen al movimiento obrero. Por ello agradecemos a la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres que hayan fijado su mirada en ella y nos permitan recuperarla para todas nosotras, conscientes de su importancia como pionera no solo del movimiento feminista, sino de todo el movimiento obrero. Para empezar recuperaré su famosa frase de “Proletarios del mundo, uníos”, pues fue ella y no Karl Marx quien fue su autora. No es ninguna tontería. Esta frase, con ligeras modificaciones, preside la tumba de Karl Marx en el cementerio de Highgate, en Londres.

Flora_Tristan

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BIOGRAFÍA DE FLORA TRISTÁN

Flora Celestina Teresa Enriqueta Tristán nació el 7 de abril de 1803 en París, hija natural de Mariano Tristán y Moscoso, un coronel peruano de la Armada española, aristócrata criollo de orígenes vascos, y de la francesa Anne Lisnay. La vida acomodada que disfrutaron Flora y su madre en sus primeros años en su casa parisina, visitada por personalidades como Simón Bolívar, -de quien algunos biógrafos piensan pueda ser realmente hija Flora-, se vio pronto truncada por el repentino fallecimiento de Mariano Tristán. El estado francés revolucionario no reconoce ni a la viuda ni a los hijos, negándoles todo derecho. Flora tiene apenas 5 años y pasará de codearse con la alta aristocracia parisina y latinoamericana a la más absoluta miseria en los arrabales de la capital francesa.

Con 16 años Flora entra a trabajar como obrera en un taller de litografía y un año más tarde contrae matrimonio con el dueño, André Chazal, un hombre de carácter violento y cruel al que abandonará cuatro años más tarde, estando embarazada ya de su tercer hijo. Chazal no aceptará este abandono y le hará la vida imposible.

Mientras se recuperaba del parto de su hija, Aline, futura madre del famoso pintor Paul Gauguin, Flora leyó la Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wolltonescraft, con el que su conciencia feminista cristalizará  comprendiendo su doble situación de “paria”, como hija ilegítima y como mujer separada y perseguida. Flora se marcha a Inglaterra como criada de una familia inglesa, por lo que comienza una lucha legal con Chazal  durante 12 años por la custodia de sus hijos.

En 1833 viaja a Perú para conocer a su familia paterna e intentar recibir su herencia. Ese viaje la marcará profundamente, pues ha de dejar a sus hijos y será la única mujer que viaje en ese barco en una travesía que dura cinco meses. Flora será recibida por la familia Tristán, pero solo consigue una asignación mensual para ella y su hija. Su experiencia en Perú será crucial para la toma de conciencia de las enormes diferencias entre las distintas clases sociales. Será recogida en su obra Peregrinaciones de una paria.

Tras regresar de Perú, Flora comienza una campaña en favor de la emancipación de la mujer, los derechos de los trabajadores y contra la pena de muerte. Ya había conseguido la separación legal y la custodia de sus hijos, pero André Chazal continúa acechándola, e intenta asesinarla disparándole un tiro en el pecho en plena calle, en septiembre de 1838. Flora sobrevivió al ataque, pero quedará el resto de su vida con esa bala alojada en su cuerpo, produciéndole dolores terribles. Chazal es condenado a 20 años de trabajos forzados en un proceso complejo en el que es acusado no solo del intento de homicidio de su mujer, sino de haber intentado violar a su propia hija, Aline.

A pesar de los dolores, Flora, por fin, se siente libre. Comienza una serie de viajes por diferentes países europeos. Es una esponja que observa, aprende y crea. En Londres consigue entrar en la Cámara de los Lores disfrazada de hombre, pero le impresiona aún más entrar en contacto con la realidad de la clase obrera de ese país, que malvive en una situación aún peor que la esclavitud. Flora Tristán se convertirá en su voz, y pone todo su empeño en una militancia activa que la llevará a recorrer toda Francia incendiando los talleres con sus ideas, publicadas en junio de 1843 en La Voz Obrera.

“Yo escribo para que ustedes sepan, para que comprendan. Grito para que me oigan, voy adelante para mostrarles el camino”…

La muerte la sorprendió en plena tarea, en la ciudad de Burdeos, en noviembre de 1844. Allí enferma de tifus y no puede superar la enfermedad, ya que su organismo estaba muy debilitado por las secuelas del disparo. Flora Tristán tenía apenas 41 años. Las suscripciones de los trabajadores permitieron erigirle un monumento, a modo de columna quebrada, sobre su tumba situada en el cementerio de La Chartreuse de Burdeos. En ella aparece la inscripción: “A la memoria de la Señora Flora Tristán, autora de La Unión Obrera. Los trabajadores agradecidos. Libertad. Igualdad. Fraternidad. Solidaridad”.

También en la casa de Burdeos en la que Flora falleció encontramos una dedicatoria en azulejos que dice: “ Ici s’arréterent pour toujours les peregrinations de Flora Tristan (1803-1844), pionnière du féminisme et du syndicalisme” (Aquí se detuvieron para siempre las peregrinaciones de Flora Tristán (1803-1844), pionera del feminismo y del sindicalismo)

Mario Vargas Llosa, el escritor premio nobel peruano, le rindió un bello homenaje a ella y a su nieto, el pintor postimpresionista Paul Gauguin, hijo de Aline, en su novela El paraíso en la otra esquina, publicada en 2003. En ella se recoge la biografía e ideario político de Flora, “una temeraria y romántica justiciera”, en palabras del autor. También le han dedicado recientemente un corto cinematográfico, Flora, rodado en Argentina en 2011 por la joven directora Lorena Stricker.

LA OBRA DE FLORA TRISTÁN COMO PRECURSORA DEL FEMINISMO Y DEL SINDICALISMO DE CLASE

La importancia de Flora Tristán reside en la precocidad de sus ideas y en la toma de conciencia y evolución de su pensamiento a partir de su propia experiencia vital. Podríamos decir que Flora “siente” sus ideas en su propia piel, de ahí que se entregue a ellas con una fuerza y militancia inusitadas para una mujer de su época.

Su toma de conciencia como “paria” al vivir el doble rechazo social por su condición de hija ilegítima y mujer separada y perseguida por su esposo, la conducen de lleno al feminismo. En  su obra Mi vida, de carácter autobiográfico, Flora se confiesa víctima de esa doble opresión, lo que la llevó a luchar contra el matrimonio, “el único infierno que reconozco”,  como medio de opresión contra las mujeres

Sus reivindicaciones parten de la Ilustración y del hecho de que todos los seres nacen libres, iguales y con los mismos derechos, influida por las ideas de dos mujeres ilustradas muy cercanas: Olimpe de Gouges y Mary Wollstonecraft. Pero su experiencia vital la llevará a evolucionar y a imprimir a sus ideas un giro social, de ahí que su feminismo será precursor del feminismo socialista. A pesar de su lucidez, su obra es poco citada por las feministas francesas e inglesas, tal vez por su procedencia hispana. Flora pensaba que la emancipación de la clase trabajadora sería imposible sin la emancipación de la mujer, pues ambas deberían ir unidas de la mano. «Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer» escribió en La Unión Obrera.

Por otra parte sus ideas están enmarcadas cronológicamente en la corriente denominada “socialismo utópico”, entre quienes sobresalen Charles Fourrier o Saint-Simon.  De ahí que Flora Tristán, defensora de la educación al igual que el resto de los socialistas utópicos como herramienta de transformación social defienda que, educar a la mujer (obrera), suponga el principio de cambio intelectual, moral y material de la clase obrera. «La ley que esclaviza a la mujer y la priva de instrucción, os oprime también a vosotros, varones proletarios. (…) En nombre de vuestro propio interés, varones; en nombre de vuestra mejora, la vuestra, varones; en fin, en nombre del bienestar universal de todos y de todas os comprometo a reclamar los derechos para la mujer». (La Unión Obrera).

Su obra está empapada de su compromiso vital por conseguir una sociedad más justa e igualitaria, para todos y todas, en todos los rincones del planeta. En 1839 publica Peregrinaciones de una paria donde relata su estancia en Perú, la exclusión social y los cambios que allí se están gestando tras la independencia de las colonias: “Cuando la totalidad de los individuos sepa leer y escribir, cuando los periódicos penetren hasta la choza del indio, entonces, encontrando en el pueblo jueces cuya censura habréis de temer y cuyos sufragios habréis de buscar, adquiriréis las virtudes que os faltan”. En 1840, tras viajar por Suiza e Inglaterra,  ve la luz sus Paseos por Londres, obra en la que Flora recoge la tremenda impresión que le causan sus incursiones en los barrios marginales y las durísimas condiciones de vida de los obreros ingleses a comienzos de la Revolución Industrial: “La esclavitud no es a mis ojos el más grande de los infortunios humanos desde que conozco el proletariado inglés».

Una vez más su propia experiencia la lleva a la toma de conciencia y propone, por primera vez, y mucho antes de que lo haga el propio Marx, que la única forma de que el proletariado pueda liberarse de una opresión tan atroz es a través de una unión obrera que traspase las fronteras nacionales. Ahí nace su obra más política, La Unión Obrera, publicada en 1843, con la que Flora se convierte  en precedente del movimiento obrero y del sindicalismo de clase. Y ahí nace también su famosa consigna dirigida a la unidad de los oprimidos del mundo (los trabajadores y las mujeres) de Proletarios del mundo, uníos”. Flora defiende esta unión internacional, que, mediante una revolución pacífica, conseguirá el cambio social, la prosperidad y la justicia. Como reconoció el propio Karl Marx, Flora Tristán será la primera persona que hable de lucha conjunta de los proletarios –y proletarias- del mundo. En su obra La sagrada familia, escrita junto a Fiedrich Engels, dedica el capítulo VI a la defensa del legado de la comunista Flora Celéstine.

La influencia de Flora Tristán es clara en el pensamiento de Marx y Engels para la gestación del socialismo científico, pero ambos subordinaron la emancipación de la mujer a la lucha de clases, pues pensaban que esta solo se haría realidad tras una revolución socialista que derrocara al capitalismo. Más calaron las ideas de Flora en August Bebel, que en 1879 publica La mujer y el socialismo, obra fundamental por su carácter pedagógico para la difusión de las ideas de igualdad entre ambos sexos.Sin embargo, a pesar de la obra de Bebel, los derechos de las mujeres fueron perdiendo preeminencia entre los objetivos de la lucha de clases en las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del siglo XX, y fueron usuales los comportamientos abiertamente machistas entre los líderes obreros”.(Adela Muñoz)

La última obra de Flora Tristán, La emancipación de la mujer, será publicada en 1845, un año después de su muerte en Burdeos. En ella Flora insiste en que la liberación de la mujer y la del proletariado han de ir necesariamente unidas, pero cimbrea al compañero para que sea consciente de que también él es a su vez opresor: “El hombre más oprimido puede oprimir a otro ser, que es su mujer. La mujer es la proletaria del proletario.”

Para terminar con la primera parte de esta ponencia dedicada a la vida y a la obra de Flora Tristán, me gustaría leer la cita que André Breton dedicó a Flora:

«Acaso no haya destino femenino que deje, en el firmamento del espíritu, una semilla tan larga y luminosa».

Ojalá que yo haya conseguido transmitiros esa estela y  la inmensidad de Flora Tristán como mujer feminista, sindicalista y creadora de pensamiento.

2.- AYER Y HOY DE LOS DERECHOS LABORALES DE LAS TRABAJADORAS

No voy a extenderme en esta parte de la ponencia, pues lo harán mis compañeras, ya que mi compromiso con la organización de la Jornada era la de presentaros a Flora Tristán. Pero no quiero pasar la oportunidad de hacer algunas pinceladas de lo que mi trabajo como responsable del Espacio Feminista de Ustea-Cádiz me hace ver a diario.

A estas alturas ya todos y todas somos conscientes de la situación de precarización de la clase trabajadora y en especial de las mujeres, como consecuencia de la reforma laboral y las políticas neoliberales que no dudan en rescatar a la banca y en pagar una deuda externa que acercan cada vez más a esta clase trabajadora a la pobreza,  destinando para ello el 100% del PIB con el consiguiente recorte en gastos sociales básicos, como son la sanidad, la educación y otros servicios sociales. La brecha salarial y de pensiones entre mujeres y hombres, injustificada e inaceptable, situadas en torno al 29% la primera y del 39% la segunda; el aumento de la jornada laboral sin que se traduzca en mejores condiciones laborales y salariales, sino todo lo contrario, deterioran cada día más la salud de todos, pero en especial de las mujeres, sometidas a una presión mayor por las extenuantes jornadas de trabajo dentro y fuera de casa, el peso de los cuidados y el escaso equilibrio del reparto de las tareas familiares y domésticas.

No podemos dejar de denunciar esta situación, como mujeres feministas y militantes de sindicatos de clase, apoyarnos, como estamos haciendo desde la confluencia sindical en el caso de Marisa Iglesias en su lucha por la readmisión en Eléctrica de Cádiz tras su despido improcedente, pero hoy quiero llamar la atención sobre dos temas que me parecen fundamentales:

1.- La situación de encarcelamiento de las mujeres entre techos de cristal y suelos pegajosos.

El techo de cristal nos acompaña a todas durante nuestra etapa fértil, aunque cada vez se extiende más por el envejecimiento de la población y el cuidado de las personas ancianas, obligándonos a elegir entre asumir responsabilidades de mando que nos exigen mayor tiempo y formación para nuestros trabajos o ser madres y poder atender a los cuidados de niños y mayores. Es una barrera invisible, pero absolutamente real, que nos estanca en nuestros empleos y nuestras vidas. Junto a este existe también el llamado techo de cemento. Se refiere a los límites que las mujeres tenemos a la hora de crecer política, social o empresarialmente, debido no solo a la maternidad y los cuidados, sino a la falta de referentes, a la mayor autocrítica y a la diferente forma de entender la ambición profesional y el liderazgo. Es un concepto que nace directamente de la educación sexista patriarcal y que obliga a muchas mujeres, para vencerlo, a adoptar dinámicas masculinas como única opción para adaptarse a horarios, estructuras laborales, etc

Amalia Varcárcel en su obra La política de las mujeres (1997), habla también de la existencia de un techo de diamante, que sería provocado en las sociedades patriarcales por el hecho de ver al hombre como un “objeto de aprecio” y a la mujer como un “objeto de deseo”, subordinándola a él y perpetuando su poder, al no valorar en las mujeres sus cualidades estrictamente profesionales. Ello merma la autoestima femenina de cara a aspirar a los puestos de mando.

Durante años el movimiento feminista se ha centrado en todos estos “techos” castrantes del crecimiento profesional de la mujer, pero en los últimos años comienza a sonar con fuerza otro concepto, mucho más mutilante aún que el anterior, ya que hace relación no solo a los impedimentos para el crecimiento profesional de las mujeres, sino al meramente personal. Se trata del llamado “suelo pegajoso” en el que las mujeres quedan atrapadas, como moscas, cada vez más, debido a la precarización y empeoramiento de las condiciones laborales. Según la tradición patriarcal el “espacio natural” que le corresponde a la mujer es el hogar y la familia, de ahí que suframos tremendas presiones para que continúen siendo espacios femeninos. El sentimiento de culpa y las dobles jornadas dificultan no solo la promoción profesional sino la propia actividad laboral de muchas mujeres, generando problemas de salud e insatisfacción con sus propias vidas. Tenemos la obligación de denunciar los abusos que se están cometiendo entre la población más débil y precarizada, estar alertas y cuidarnos entre todas las mujeres, sin olvidar a las que ocupan el último escalón: las mujeres inmigrantes, parias entre las parias.

2.- La paulatina pérdida de derechos laborales en el campo de la salud, o, lo que es lo mismo, el castigo ejemplar.

La pérdida paulatina de derechos relacionados con la salud, a raíz de la última reforma laboral que permite descontarnos el sueldo cuando enfermamos, es el tema elegido para cerrar esta ponencia. Se trata de una de las mayores aberraciones que se están cometiendo contra la clase trabajadora y que, una vez más, tiene mayor incidencia entre las mujeres, en especial en todo lo relacionado con la maternidad. Así vemos a diario como permisos que van unidos a derechos laborales, como son los de riesgo durante el embarazo o la lactancia son denegados por inspecciones médicas sin escrúpulos que no dudan en poner en peligro la vida de nuestras compañeras y las de sus hijos. Puedo contaros un caso que estamos trabajando en la actualidad, el de una docente de primaria a la que  acaban de denegar en el INSS el permiso de riesgo durante la lactancia, a pesar de tener a su favor todos los informes de RRLL de su empresa y los de los cardiólogos y pediatras que insistían en que en plena época de gripe la madre no debía incorporarse a su centro de trabajo por el alto riesgo de contagio de gripe, que podría desestabilizar y poner en serio peligro la vida de su pequeño. Las circunstancias agravantes hacen que la cardiopatía que sufre el bebé pueda deberse a un virus contraído por la madre en su propio centro de trabajo durante la gestación, ya que hubo varios casos del virus boca-mano-pie. La madre solicitó el riesgo durante el embarazo y también le fue denegado. Es solo un ejemplo de los verdaderos abusos que se están cometiendo para impedir que las mujeres embarazadas y madres puedan optar a derechos reconocidos por ley sobre el papel, pero que en muchos casos son cercenados por las propias inspecciones médicas de la Delegación de Educación o del INSS. Castigos ejemplares, con la intención de hacer desistir a otras trabajadoras de hacer valer sus derechos

Por ello, el final de mi ponencia será una llamada a TODAS LAS MUJERES para que secunden la huelga del 8M, pues será una ocasión extraordinaria para criticar esta situación de asfixia en la que muchas de nosotras vivimos, atrapadas en cárceles transparentes, entre techos de cristal, cemento o diamante y suelos pegajosos con las que el sistema capitalista, imperialista y patriarcal nos condena a la precariedad, a la brecha salarial, a la falta de expectativas y, con ello, al robo de nuestro potencial y  nuestras vidas.

Desde el Espacio Feminista de Ustea-Cádiz hacemos un llamamiento no solo a la huelga, sino a la unidad de clase, como hizo Flora Tristán, pues solo la unidad de todas nos emancipará realmente, como trabajadoras y como mujeres.

Por ello, en nombre de Flora Tristán, “¡¡¡Compañeras, Proletarias del mundo, Uníos!!!

¡PORQUE SOMOS MILLONES Y VAMOS A POR TODAS!

¡PORQUE VIVAS NOS QUEREMOS!

¡PORQUE LUCHAMOS POR UN MUNDO MÁS JUSTO E IGUALITARIO PARA TODAS Y TODOS!

¡¡¡PROLETARIAS DEL MUNDO, UNÍOS!!!

BIBLIOGRAFÍA:

  • BAELEN, Jean, Flora Tristán: feminismo y socialismo en el siglo XIX, Ed. Taurus, 1973
  • BARBA PAN, Montserrat, Significado de techo de cristal y suelo pegajoso, en www.aboutespanol.com (actualizado el 19/03/2016) Consultada el 3 de febrero de 2018.
  • BLOCH-DANO, Evelyn, Flora Tristán, pionera revolucionaria y aventurera del siglo XIX, Ed. Maeva, 2002
  • DE MIGUEL, Ana-ROMERO, Rosalía, Flora Tristán: feminismo y socialismo. Antología de textos. Ed. La Catarata, 2003
  • FRISUELOS, Leire, Flora Tristán, una feminista pionera, en https:/Iguana.hypotheses.org (08/03/2013). Consultada el 3 de febrero de 2018.
  • MUÑOZ PAEZ, Adela, Flora Tristán. Feminismo y socialismo, en http://www.revistaarcadia.com. (20/09/2017). Consultada el 2 de febrero de 2018.
  • TRISTÁN, FLORA, La Unión Obrera, Ed. Debarris, 2006
  • VALCÁRCEL, Amelia, La política de las mujeres, Ed. Cátedra, 1997

VARGAS LLOSA, Mario, El paraíso en la otra esquina, Alfaguara, 2003

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