15 de octubre: día internacional de las mujeres rurales, por Susi de León

 

 

El próximo lunes 15 de octubre se cumplirán 10 años de la primera celebración de esta efeméride, ya que fue en 2008 cuando la ONU impulsó su recuerdo en la resolución 62/136 en la que se reconocía la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural.

El mensaje del Secretario General para la conmemoración de 2018 recoge que

El empoderamiento de las mujeres y las niñas rurales es esencial para construir un futuro próspero, equitativo y pacífico para todos en un planeta sano. Es necesario para lograr la igualdad entre los géneros, garantizar un trabajo decente para todos, erradicar la pobreza y el hambre y adoptar medidas relacionadas con el clima. Sin embargo, las mujeres y las niñas rurales siguen viéndose afectadas de forma desproporcionada por la pobreza, la desigualdad, la exclusión y los efectos del cambio climático.

Con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, exhorto a los países a que adopten medidas para garantizar que las mujeres y las niñas gocen plenamente de sus derechos humanos. Entre ellos figuran el derecho a la tierra y la seguridad de la tenencia de la tierra, el derecho a una alimentación y una nutrición adecuadas, el derecho a vivir libres de toda forma de violencia, discriminación y prácticas nocivas, el derecho al más alto nivel posible de salud, incluida la salud sexual y reproductiva, y el derecho a la educación de calidad, asequible y accesible durante toda la vida.

Para lograrlo se necesitan inversiones, reformas legales y políticas y la inclusión de las mujeres rurales en las decisiones que afectan a sus vidas. Al invertir en el bienestar, los medios de vida y la resiliencia de las mujeres y las niñas rurales, todos avanzamos.”

Parecen claros los caminos a seguir. Lástima que la propia Organización de Naciones Unidas no sea más contundente en la aplicación real de sus propias resoluciones. Somos conscientes de las dificultades que atraviesan las mujeres y niñas del mundo rural en todos los rincones del planeta, incluidas las andaluzas y las mujeres migrantes que trabajan en nuestros campos. Jornaleras que sobreviven a duras penas con salarios míseros, soportando abusos de todo tipo, para poder alcanzar las peonadas del PER o el sustento de las familias que llevan sobre sus espaldas. Mujeres con una dignidad y una fuerza que nacen de sus propias raíces rurales, herederas del saber ancestral de las culturas agrarias y de las diosas-madres.

Por ello me parece extraordinaria la iniciativa de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Algodonales, Cádiz, de “feminizar” su callejero coincidiendo con este día. Han elaborado un vídeo que puedes ver en este enlace y en el que participan dos compañeras de USTEA-Algodonales: Blanca y Angie.

https://youtu.be/p8FxG1ynGmM

Ojalá que los nombres elegidos para esas calles sean los de mujeres reales, mujeres-raíces, enraizadas a su pueblo y a su tierra. Nada de reinas, nada de heroínas de novela. Mujeres cercanas, pequeñas, que a base de hacer cosas pequeñas consiguieron sumar cosas muy grandes.

Y entre ellas, hoy, quiero recordar a todas esas maestras rurales que consiguieron sacar del analfabetismo y la miseria a tantas niñas en nuestros pueblos. Maestras de escuelas unitarias, escuelitas rurales, pero también en nuestros días, maestras y profesoras que enseñan a sus alumnas –también a sus alumnos, pero ahora me interesan solo ellas-, a volar libres.

Ojalá que una de esas calles fuese para mujeres como la compañera del maestro anarquista natural de Grazalema, José Sánchez Rosa. José, que tuvo unos orígenes muy humildes, siendo aún niño, leía en voz alta a campesinos y campesinas periódicos y propaganda política. Más tarde, José Sánchez Rosa y su compañera, Ana Villalobos Horrillo, grazalemeña como él, maestros ambos y comprometidos con el movimiento anarquista liderado por Fermín Salvoechea, crearon métodos de lectura y aritmética, incluso de leyes, para obreros y obreras, e impulsaron la Biblioteca del Obrero en Sevilla en 1913. Pero además, Ana Villalobos Horrillo, junto a su hija Francisca Sánchez Villalobos –Paca, que dio su primer mitín feminista en La Línea con solo 13 años y que tambien estudió magisterio- regentaron escuelas racionalistas para niñas y niños en diversos puntos de Andalucía. Todo fue segado de raíz por la guerra y el franquismo. Sánchez Rosa sería de los primeros en caer, fusilado en 1936, nada más comenzar el golpe de estado y levantamiento militar. Federica Montseny fue acogida por la familia a su regreso a Andalucía, tras el exilio. La visión que transmitió de Paca era la de “una mujer revolucionaria cuya fe en la victoria de la revolución anarquista no habían debilitado ni los años, ni la represión”.

sanchez-rosa-ana-villalobos-su-mujer-y-federico-montseny-en-sevilla

José Sánchez Rosa con su mujer, Ana Villalobos y Federica Montseny, con quien el matrimonio tuvo una intensa amistad.

Fuente: raicesdegrazalema.wordpress.com

Son estas las mujeres –y hombres- a rescatar del olvido y del silencio. Son estas mujeres las que merecen calles, y no las reinas. Mujeres maestras rurales, como Ana y Paca, que hubo a cientos en nuestros pueblos en aquellos años de la República de las Escuelas, y que impulsaron con sus propias vidas el proyecto republicano de escuela universal, para todos y todas, laica y capaz de hacer desaparecer las desigualdades.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s