La Ley Wert o la banalidad del mal, por Juanjo Ruiz Travieso

En el magnífico largometraje “Hanna Arendt” se narran  varios episodios de la vida de esta pensadora y cómo, a raíz del juicio del nazi Eichmann en Jerusalén, elaboró el concepto de “banalidad del mal” para explicar que los nazis no eran monstruos, sino simples seres humanos que actuaron como burócratas obedientes que no se atrevieron a pensar.

 

Así  Arendt conecta con una tradición de muchos siglos en que algunos seres humanos fueron capaces de pensar, de comparar la naturaleza de quien no recibe educación en valores con quien habita una caverna y no puede escapar de ella, de duda escéptica, de duda metódica, de crítica a los ídolos y prejuicios, de sospecha hacia toda forma de alienación, sospecha hacia toda la tradición cultural de Occidente, sospecha de que somos seres más irracionales que racionales…

Claro que no toda forma de pensar es crítica. Hay formas de pensamiento que intentan justificar al poder y a los poderosos. Hay una razón instrumental que es la base de toda técnica y tecnología, pero también hay una razón crítica que tiene como objetivo la emancipación del ser humano de todas las formas de esclavitud, física y mental.

La Filosofía, uno de los pilares de una educación humanística, con sus pensadores y pensadoras  de todas las épocas y tendencias, ha estado  muy presente desde hace unos días en los media: las portadas de los diarios, en los informativos televisivos , en artículos de opinión, los foros de las redes sociales. .. Es momento de recordar que las materias filosóficas han sido maltratadas en diversas leyes educativas, pero que fue la Ley Wert la que mostró un mayor rechazo a esas formas de pensamiento que no se reducen a la “competencia emprendedora”. El nuevo héroe y modelo social es el emprendedor, el que monta un negocio, el que se autoemplea y, por supuesto, tiene éxito en los negocios, que no todo negocio acaba bien. La competencia social y ciudadana queda en un segundo, tercer o cuarto plano.

Pero surge una cuestión filosófica. ¿Qué significa ser una persona emprendedora? ¿Qué hacemos con el mundo de los valores que no son los meros valores económicos? ¿Qué materias del plan de estudios tratan de lo que es ético y lo que no lo es, de la diferencia entre bien común y bien privado? ¿Está justificado que una suma de bienes individuales esté por encima del bien común de la humanidad presente y futura? ¿Por qué no sería ético cargarse Doñana para construir urbanizaciones y autopistas?

Vuelven varias materias relacionadas con la Filosofía. Un gran reto para los docentes de estas marterias. Enseñar  no solo contenidos. Enseñar a pensar.  A no ser meros burócratas obedientes, a no ser meros emprendedores económicos. A pensar alguna vez en el bien común de todos los seres humanos, de todos los sexos, razas y etnias. A no dejarse arrastrar por la banalidad del mal. Ojalá sea el principio del fin de la siniestra Ley Wert, de los centros antidemocráticos y de tanto burócrata descerebrado.

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