Música y homenaje en tiempos duros

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Por Juan José Ruiz

Estábamos a principios de marzo en plena campaña en defensa de la Educación Pública, y queríamos rendir homenaje a esas personas, educadoras y educadores, que han finalizado este curso su carrera docente, o que iban a finalizarla en breve.

Ahora, tres semanas después, en pleno confinamiento, no podemos ni debemos olvidar a estas personas que han sido maestros en varios sentidos; no sólo han dedicado su vida a una tarea tan fundamental para una cultura y diríamos que para la especie humana como es la educación, sin la que no seríamos seres humanos, sino que han sido capaces de convertir un trabajo en una forma de vida, de comprender y transformar el mundo.

De estas personas aprendimos que la escuela es un lugar donde hay que luchar por los derechos humanos, que la escuela es un factor básico del cambio social, que de nuestras escuelas saldrán los hombres y mujeres de un futuro cercano, que no solo somos agentes reproductores sino que podemos ser agentes transformadores, que no podemos dejar a un lado la apuesta y el trabajo diario por un sistema social más justo, que las escuelas no deben ser centros laborales de burócratas, que es posible resistir a tanto adocenamiento y tanta burocratización de nuestro trabajo.

Tenemos, por suerte,  a compañeras y compañeros que siguen a nuestro lado, que siguen en los movimientos sociales, con quienes podemos contar cuando nos hace falta una mano amiga. Y tenemos a otras personas que están justo en el tránsito de un modo de vida a otro, tras su jubilación. Esta pandemia y esta crisis sanitaria que vivimos no nos puede alejar de ellas.

Días antes de empezar el confinamiento, preguntaba a nuestro gran compañero Manuel Comesaña cómo había cambiado su vida justo después de su jubilación. Nos encontramos en Puerto Real en un local donde había empezado a ensayar con un grupo musical. Ahora tenía tiempo para dedicarlo a la Música. Yo le preguntaba por qué la Música y las humanidades en general están tan relegadas en los sistemas educativos, cuando son tan básicas para los seres humanos. Estaba yo realizando una reflexión sobre la importancia de la educación musical en nuestro sistema educativo, y Manolo me dio una clave. La música es una forma privilegiada de transmisión, es imposible imaginar una vida sin música, algo que nos acompaña desde la primera nana con que venimos al mundo. La intrahistoria de cada ser humano es la historia de la música que escucha, que disfruta y que reproduce o crea. Y la verdadera educación, me decía Manolo, es transmisión, no una mera acumulación de contenidos. En nuestras Jornadas “Enamorad@s de la Pública”, Rosario Troncoso nos contaba su experiencia con aquel docente que le contagió la pasión por la figura de Unamuno. Pocas personas han influido más en mi vida que aquel maestro de EGB, don Antonio Algarra, que se atrevía a criticar a Franco en clase en los últimos años del franquismo, que me contagió el amor por la música y por la legítima desobediencia.

Nuestro “Enamorad@s de la Pública” de 2020 se cerró con un concierto del grupo Crooked Soul, gracias al compañero Pepe Andrade y a los componentes de este grupo musical. La música  será una compañía privilegiada en estos días mientras dure la crisis sanitaria. Hagámosle un sitio privilegiado en nuestras vidas y en nuestro sistema educativo. Otro día seguiremos hablando de la Música.

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