El plan de Iceta: despedido el interino, se acabó la interinidad

Por J. David Vargas

Fuente: Creative Commons

Llegaba Iceta a su Ministerio muy compungido por el fraude de ley al que el personal interino ha estado sometido durante décadas en España, diciendo el hombre que iba a acabar con eso, que no podía ser que gente estuviera décadas en un mismo puesto siendo personal temporal y asegurando que eso iba a acabar.

Todos vimos algo de esperanza en sus palabras, puesto que parecían referidas a una situación injusta que estamos padeciendo más de ochocientas mil personas en todo el Estado. Un millón, dicen algunos, entre administraciones locales, provinciales, autonómicas y nacionales.

Sin embargo, pronto vio Iceta, una mente privilegiada sin duda, que el modo más fácil de acabar con la interinidad no era que las personas que hubiésemos estado ocupando un puesto de empleo público durante años y años fuéramos funcionarizadas o se encontrara otro método de acuerdo con la ley (existente o por hacer) para hacernos fijos sino que lo más fácil era despedir al interino y siguiendo el principio básico, y neandertal, de «muerto el perro, se acabó la rabia», pues hacer un «despedido el interino, se acabó la cosa fea esa de la interinidad». Fácil.

El proyecto de modificación del EBEP tiene como objetivo despedir a todo aquel que lleve tres años como interino. También, amortizar (eliminar) la plaza que haya sido ocupada por un interino más de tres años sin salir a oposición. Quitársela al ayuntamiento o a la comunidad autónoma o al Ministerio, incluido el suyo, seguramente. Porque Iceta obvia de manera vil que este problema no ha sido causado por los interinos en nuestro empecinamiento por no querer ser funcionarios. Nada más lejos. Ha sido creado por todos los gobiernos del país desde hace más de cuatro décadas, lo cual incluye los gobiernos del PSOE de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero. Ellos lo hacen mal y los interinos pagamos su ineptitud. Muy lógico.

¿Y cómo vamos a pagar si no conseguimos tumbar esto? Pues poco claro queda el texto en lo referente a quienes ya estamos. Hay quien dice que no nos afectaría lo de despedir a los tres años. No lo veo por ninguna parte. Sí veo que es un melón abierto con mucho veneno dentro y cuando hay mucho veneno, hay muchas posibilidades de resultar envenenado. Quiero suponer que es así aunque solo sea por la imposibilidad de cubrir las plazas que quedarían desiertas en Educación y, sobre todo, en Sanidad. No puede ser que se aplauda al personal sanitario interino a las ocho y a las diez se le despida de una patada en la parte en que la espalda pierde su casto nombre.

Hay que insistir, una vez más, para que quede claro el asunto. Los trabajadores públicos interinos hemos sacado adelante todo el trabajo durante años siendo parte indispensable del engranaje para que este no se trabara. Dependiendo de la administración en la que nos desempeñemos, lo hemos hecho dejando atrás familia y amigos y yendo a cubrir sustituciones allá donde las hubiera. Hemos asistido a convocatorias de plazas ridículas o, directamente, suspendidas, como pasó en la Educación Andaluza en 2012. Nos hemos quedado a muy poco de la plaza sabiendo que se habían guardado plazas estructurales y que podríamos ser ya funcionarios si esas plazas hubieran salido. Hemos aprobado el proceso muchos una, dos y hasta tres o cuatro veces. Pero sin plaza. ¿Y cuál es el premio que reserva el gobierno de Pedro Sánchez con Unidas Podemos de invitado de piedra en este asunto? El Titanic. Sálvese quien pueda. Pero si tienes más de cuarenta años, obligaciones familiares, tiempo libre limitado, merma en las capacidades que se tienen cuando tienes veinticinco años que no es lo mismo que tener cincuenta… Si tienes todo esto, piensa que lugar en los botes no hay para ti. Así que haz un Di Caprio, que aunque a él no le fue muy bien el asunto, Iceta seguro que piensa que fue un blandengue por dejarse morir en aquel agua. ¡Que se hubiera buscado otra tabla él!

Valga este texto para pedir a todos los interinos e interinas de todas las administraciones del Estado Español la máxima movilización ante este intento de brutal e injusto atropello y, también, para pedir al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el cese fulminante de Miquel Iceta i Llorens, que inició sus estudios de Ciencias Químicas y Ciencias Económicas en la Universidad Autónoma de Barcelona para dedicarse plenamente a la política y, por tanto, no tiene ni la más mínima idea de lo que supone prepararse unas oposiciones, pero sí la máxima idea de llevar toda una vida cobrando del erario público en casi todas las administraciones posibles (local, autonómica, nacional) y, según su escala de valores, con abrumador éxito pues por eso está él ocupando un Ministerio mientras otros seguimos trabajando en la Administración Pública y con espanto miramos lo que suponemos para ella cuando todo lo que pretende hacer el Gobierno para solucionar el problema interino es, si no consigues la plaza, despedirnos.

USTEA Cádiz en una movilización por la estabilidad del profesorado interino.

2 comentarios en «El plan de Iceta: despedido el interino, se acabó la interinidad»

  1. No estoy PARA NADA de acuerdo. Esta situación que se ha dado hasta ahora es la que os ha permitido trabajar durante años. La palabra INTERINO tiene un significado temporal muy claro. Un interino tiene las ventajas de un funcionario, salvo la fijeza en el puesto. Seguro que estabais encantados cuando os llamaron para trabajar de interinos, y más encantados todavía cuando mes tras mes y luego año tras año, os mantenían en el puesto. Hasta que os habéis creído que era vuestro

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