Basta de violencia machista: queremos soluciones ya

La violencia contra las mujeres no es algo que surja de la nada, no es un fenómeno fortuito. La violencia contra las mujeres surge amparada por unos valores y una concepción del mundo en la que los hombres pueden llegar a sentirse amparados para ejercer un poder y dominio sobre las mujeres. De esta manera, las mujeres son deshumanizadas y se convierten en algo adjetivo frente a la sustantividad masculina.

Han hallado el cadáver de Olivia. Nos tememos que el de Anna también está cerca. Su padre, Tomás Gimeno, no podía soportar la idea de que Beatriz, su madre, viviera al margen de su poder e influencia y decidió castigarla de la manera más brutal y despiadada que se le pudiera ocurrir. Es un ejemplo más de la violencia vicaria, aquella que se ejerce contra la mujer a través de la deshumanización y castigo a sus hijas e hijos. Una violencia vicaria que se manifiesta en muchas formas diversas, no implicando exclusivamente la violencia física, pero que busca hacer sufrir a la madre a través del sufrimiento aplicado a sus hijos e hijas. Las técnicas de la violencia patriarcal son muchas, variadas y sofisticadas.

Simultáneamente, el asesino de Rocío, señala a la Guardia Civil dónde escondió su cadáver descuartizado. Una menor de 17 años que trató de rehacer su vida sin su ex novio y que fue asesinada cuando fue a recoger sus cosas a la casa de su asesino. Es la afirmación más explícita para afirmar que las mujeres o pertenecen a un hombre o no son nada. La constatación de que los hombres pueden pensarse estar tan por encima que se sienten con legitimidad para decidir disponer de la vida de las mujeres y robarles todo lo que podrían tener y sentir, que es su futuro, su propia existencia.

Esto no son sucesos aislados.

Hay hombres que han aprendido en sus familias, en su barrio, en los medios de comunicación y en todo su entorno que las mujeres están ahí para su placer, para su consumo, para su explotación, para reforzar su poder y estatus. Y si las mujeres se rebelan y reafirman su humanidad, su libertad y sus derechos, hay hombres que las castigan y buscan disciplinarlas y dañarlas para relegarlas al lugar que ellos creen que a ellas les corresponde. De manera despiadada, inmisericorde y brutal.

Muchos hombres pueden llegar a utilizar una variedad enorme de técnicas para ejercer la dominación, que no es solo la violencia física, sino también el acoso y la violencia psicológica. Chistes, miradas, piropos, desprecios, negación de la desigualdad, justificación de las agresiones, ridiculización, silencios, mentiras… El patriarcado es un sistema que justifica y legitima cualquier comportamiento y actitud que busca relegar a la mujer a su papel subordinado y sometido al hombre.

Desde USTEA Cádiz nos rebelamos y asumimos la lucha de las mujeres como un compromiso irrenunciable, en lo político y en lo personal. Trabajaremos desde lo educativo por una sociedad justa en la que hombres y mujeres sean iguales en derechos y libertades. Señalaremos al patriarcado y sus defensores como los que amparan la muerte de Olivia, Anna y Rocío y el sufrimiento de sus familias, como Beatriz, la madre de las pequeñas.

Saldremos a la calle contra el patriarcado y contra un gobierno que a pesar de sus promesas y buenas palabras, sigue sin enfrentar la violencia contra las mujeres como una política de Estado de primer orden ni tomar medidas prioritarias para extirpar esta lacra de nuestra sociedad. No queremos seguir esperando, no queremos más buenas intenciones, no queremos más palabras de solidaridad. Exigimos políticas activas y soluciones ya.

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