USTEA Cádiz denuncia ante Inspección de Trabajo el incumplimiento del Plan de Prevención de Riesgos Laborales

Desde USTEA Cádiz, sindicato comprometido con la salud laboral, queremos comunicar que hemos denunciado ante Inspección de Trabajo el reiterado incumplimiento por parte de la Delegación de Educación de Cádiz del “Plan de prevención de riesgos laborales” de la propia Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía.

En el punto 4 de dicho Plan, aprobado en 2014, se detalla que las Delegaciones Territoriales contarían con 29 técnicos/as que se adscribirían a los Servicios de Gestión de Recursos Humanos y se encargarían de las funciones propias de la prevención en los servicios periféricos y en los centros de trabajo que están bajo su ámbito de competencia. De esos/as técnicos/as correspondían a la Delegación de Cádiz un total de 4 en la primera fase y 10 en una segunda.

Además, en la tercera edición de dicho Plan, con fecha de diciembre de 2019, se plantea una mejora en la situación de las Unidades de PRL, que para la Delegación de Cádiz se concretaría en contar con un/a coordinador/a y un total de 14 técnicos/as. A esto añade que «es propósito de esta Consejería seguir mejorando la estructura preventiva, aumentando periódicamente el número de plazas de asesores técnicos en PRL hasta llegar a doscientos cincuenta y cuatro, cifra acorde al dimensionamiento que recomienda la Inspección de Trabajo y Seguridad Social para los servicios de prevención propios: “debería haber al menos 1 técnico superior por cada 500 trabajadores”.»

Pero la realidad, a día de hoy, es muy diferente de lo que recoge el Plan: la educación pública de la provincia de Cádiz cuenta con más 17.000 docentes, pero su Unidad de PRL solo tiene tres técnicos/as.

Por esta razón hemos denunciado la situación ante Inspección de Trabajo. Y volvemos a denunciar también públicamente el desinterés e incluso el desprecio de la Consejería y la Delegación de Educación respecto a la salud laboral de los/as trabajadores/as de los centros educativos públicos.

La extensión de los conciertos educativos destruirá empleo público

Desde USTEA Cádiz denunciamos que la Orden para extender los conciertos educativos en Educación Especial, Bachillerato y FP supondrá la destrucción de miles de puestos de trabajo en la educación pública, lo que afectará muy negativamente tanto al profesorado interino como funcionario.

A finales de septiembre el gobierno de Andalucía hizo público el borrador de Orden para acogerse al régimen de conciertos educativos, que pretende que esté en vigor el curso 2021-2022. Un documento que viene con una novedad fundamental: la extensión de los conciertos a las etapas educativas no obligatorias. Ya el consejero de Educación, Javier Imbroda, ha expuesto públicamente su intención de empezar priorizando la FP de Grado Medio.

Desde el sindicato USTEA ya hemos denunciado públicamente ese proyecto de Orden. Además, en este contexto de ofensiva de la educación privada concertada, hemos iniciado una campaña para volver a poner sobre la mesa la necesidad de reversión y desaparición de los conciertos educativos ( https://educacion.ustea.org/ustea-contra-los-conciertos-educativos/ ). De los diversos aspectos que mencionamos en la campaña, hay uno en el que queremos hacer hincapié: la destrucción de empleo público.

Hay que tener en cuenta que el principal instrumento que tienen los gobiernos para la privatización de educación son los conciertos educativos. La expansión de los mismos es un proceso necesariamente sincronizado con el cierre de líneas en centros públicos. Dicho de otro modo: se cierran líneas en la pública, propiciando una masificación de las aulas, para dar más espacio a la educación privada subvencionada. Así hemos llegado a la situación que encontramos en la ciudad de Cádiz: el cierre constante de líneas ha propiciado la expansión de la educación privada subvencionada, hasta el punto de que mucho más del 60% de las plazas de educación obligatorias se ofrecen ya en centros privados concertados.

La comparación de los datos entre comunidades es clarificadora. En Andalucía el porcentaje de alumnado matriculado en la pública no llega ya al 75%, lo que significa que uno de cada cuatro alumnos está matriculado en un centro privado, mayoritariamente concertado: la educación privada concertada supone algo más del 20%. En la Comunidad de Madrid, espejo en el que se mira el gobierno andaluz, donde hay conciertos educativos para las etapas no obligatorias, las matriculaciones en la pública no llegan al 55%, y la educación privada concertada supone en torno al 30% de la oferta. Un dato adicional: en los grados medios, los que quiere favorecer el consejero Imbroda de forma prioritaria, el alumnado que alberga la pública no llega al 59%, mientras que el 29% está en la privada concertada.

A la luz de estos datos, resulta evidente cuál será la terrible consecuencia de la extensión de los conciertos a FP y Bachillerato: la destrucción de miles de puestos de trabajo en la educación pública de Andalucía, en un “ERE silencioso“. Unas consecuencias que volverán a pagar, sobre todo, las y los docentes interinos, el flanco más débil del profesorado. Este sector encontrará muy disminuidas las posibilidades de trabajar cuando participe en la colocación anual de efectivos en verano, o en las convocatorias de SIPRI para cubrir sustituciones y vacantes sobrevenidas, además de que las convocatorias de oposiciones presentarán ofertas cada vez más raquíticas.

Pero las consecuencias las pagará también el profesorado funcionario. El fomento de la educación privada concertada y el cierre de líneas que conlleva puede acarrear que salga desplazado de su centro. Además, reducirá drásticamente la posibilidad de movilidad geográfica a través de las comisiones de servicio, lo que obstaculizaría seriamente las posibilidades de conciliación.

Por eso desde USTEA Cádiz llamamos a toda la comunidad educativa de la educación pública, y concretamente al profesorado, a tomar conciencia del peligro que supone la extensión de los conciertos educativos a las etapas no obligatorias, a difundir esta información entre compañeras y compañeros de los centros, y a oponer al proyecto presentado por la Consejería de Educación.

El “truco y trato” en los conciertos educativos para FP

Imagen: Jomudo (Creative Commons)

Para la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía todo el año es Halloween, porque nuestro Consejero de Educación, Javier Imbroda, no para de aterrarnos con sus recortes y propuestas privatizadoras.

Muchas personas han disfrutado el pasado fin de semana del inocente juego Truco o trato, del cual Imbroda ha creado una versión particular: Truco Y Trato. En qué consiste esta nueva versión se explica al observar cómo la Consejería de Educación prepara el terreno para extender los conciertos educativos a la Formación Profesional.

El truco consiste en repetir que no existen suficientes plazas en la enseñanza pública para cubrir la demanda existente y que por este motivo es necesario acudir a centros privados para concertar dichas enseñanzas. Como todo truco de magia, tiene detrás una trampa: no ofertar plazas suficientes para que sea imposible atender toda la demanda. Una trampa –estrategia, la llamaría el muy astuto- que puso al descubierto la propia Delegación de Educación de Cádiz en el informe de datos de inicio del curso escolar 2020-2021 que se abordó en la reunión del Consejo Escolar Provincial celebrada el 28 de octubre, donde están convocados el delegado provincial y los jefes de los diferentes servicios. Un Consejo Escolar que no por casualidad se celebró muy cerca de la noche de Halloween.

Los datos oficiales plasmados en el informe son concluyentes. Las enseñanzas nuevas de Formación Profesional en nuestra provincia son:

– Un curso de Formación Profesional Básica en San Fernando.

– Tres Ciclos Formativos de Grado Medio, dos en Medina y uno en Benalup.

– Un Ciclo Formativo de Grado Superior en Cádiz.

Ante la petición de aclaraciones por parte USTEA Cádiz, se expuso que desde los centros de la provincia se han solicitado entre 35 y 40 ciclos formativos nuevos, pero que existe orden de la Consejería de Educación de no dar ninguno si el centro no tiene esa familia de Formación Profesional, lo que conllevaría realización de obras y dotación de equipamientos.

Algunos ejemplos pueden resultar clarificadores. En Tarifa, municipio que vive fundamente del turismo, llevan más de 40 años impartiendo una Formación Profesional diseñada para otra época, con la posibilidad de elegir entre Automoción o Administrativo. Sin embargo, su población no se puede formar todavía en especialidades relacionadas con el turismo, la hostelería o los deportes en la naturaleza, es decir, con especialidades relacionadas con el principal medio de subsistencia de la población, puesto que la Junta ha dispuesto que solo se pueda pedir más de las especialidades que ya tiene. Hace años que uno de los institutos del municipio solicitó un Ciclo Formativo de Actividades Físico Deportivas en el medio natural, pero ni se le ha concedido ni hay visos de que se le vaya a conceder.

Otro ejemplo lo encontramos en Jerez de la Frontera, ciudad con una altísima tasa de desempleo, y para la que se pide desde hace años la implantación de ciclos como los de Vitivinicultura, Energías renovables, Emergencias sanitarias, Actividades físicas, Restauración y  Repostería, Producción agrícola, Ganadería, Sanidad animal y un largo etcétera. Mientras, la inacción de la administración y la carencia de ofertas posibilita el surgimiento de empresas como Albor o Medac, que podrán acogerse ahora a los conciertos educativos para su oferta formativa.

Este es el quid de la cuestión. Al no ofertarse ninguna formación nueva desde la Junta de Andalucía, la demanda de formación no puede ser atendida, posibilitando que, después del truco, llegue el trato: un empresario abre su empresa, un centro educativo de FP, y la Junta de Andalucía le costea el profesorado y los gastos de funcionamiento con el dinero de todas y todos. Pues a los centros privados concertados la Administración debe abonar el pago de los salarios de todo su personal docente, así como «otros gastos», que incluyen los costes del personal de administración y servicios, el mantenimiento, conservación y funcionamiento de estos centros y los gastos del «material y equipamiento necesario para la impartición de las enseñanzas y cursos de formación del profesorado».

Un buen truco y un trato redondo.

La mascarilla de la Muerte Incolora (una adaptación del cuento de Poe)

Por Juan José Ruiz

Durante mucho tiempo, la Muerte Incolora había devastado la región. Jamás pestilencia alguna fue tan fatal y espantosa. Los síntomas de la enfermedad desechaban a la víctima de la Humanidad y la cerraban a todo socorro y a toda compasión. La invasión, el progreso y el resultado de la enfermedad eran cuestión de media hora.

Pero el príncipe Javier era feliz, intrépido y sagaz. Cuando sus dominios perdieron la mitad de su población, reunió a un centenar de amigos fuertes y de corazón alegre, elegidos entre los jefes de servicio y las delegadas de su corte, y con ellos se recluyó en su gran torre cilíndrica.

Era una construcción vasta y magnífica, de gusto excéntrico, pero grandioso. Rodeábala un fuerte y elevado muro, con sus correspondientes puertas de hierro. Los refugiados, una vez dentro, se sirvieron de hornillos y pesadas mazas para soldar los cerrojos. Decidieron atrincherarse contra los súbitos impulsos de la desesperación del exterior e impedir toda salida a los frenesíes del interior.

La torre fue abastecida copiosamente. Gracias a tales precauciones los confinados podían desafiar el contagio. El mundo exterior, que se las compusiera como pudiese. Por lo demás, sería locura afligirse o pensar en él. El príncipe Javier había provisto aquella mansión de todos los recursos disponibles.

En el interior existía todo esto, además de la seguridad. Afuera, la Muerte Incolora. Ocurrió a fines del quinto o sexto mes de su retiro, mientras la plaga hacía grandes estragos afuera, cuando el príncipe Javier proporcionó a su centenar de amigos un baile de mascarillas de la más insólita magnificencia.

¡Qué voluptuoso cuadro el de ese baile! Qué grandeza la de los salones donde tuvo efecto. Eran siete, en una hilera imperial. Cada uno estaba decorado en un color diferente. Pero solamente en uno de ellos el color de las vidrieras no correspondía al del decorado. Todas las paredes eran de cristal incoloro y transparente.

También en este salón erguíase, apoyado contra el muro de poniente, un gigantesco reloj de ébano. Su péndulo movíase con un tictac sordo, pesado y monótono. Y cuando el minutero completaba el circuito de la esfera e iba a sonar la hora, salía de los pulmones de bronce de la máquina un sonido claro, estrepitoso, profundo y extraordinariamente musical, pero de un timbre particular y potente.

Una perturbación momentánea recorría toda aquella multitud, y mientras sonaban las campanas notábase que los más vehementes palidecían y los más sensatos pasábanse las manos por la frente, pareciendo sumirse en meditación o en un sueño febril. Pero una vez desaparecía por completo el eco, una ligera hilaridad circulaba por toda la reunión. Los confinados mirábanse entre sí y reíanse de sus nervios y de su locura, y jurábanse en voz baja unos a otros que la próxima vez que sonaran las campanadas no sentirían la misma impresión. Y luego, cuando después de la fuga de los sesenta minutos que comprenden los tres mil seiscientos segundos de la hora desaparecida, cuando llegaba una nueva campanada del reloj fatal, se producía el mismo estremecimiento, el mismo escalofrío y el mismo sueño febril.

De un lado a otro de las siete salas pavoneábase una muchedumbre de pesadilla. Y esa multitud —la pesadilla— contorsionábase en todos sentidos, tiñéndose del color de los salones.

De pronto, repica de nuevo el reloj de ébano que se encuentra en el salón incoloro. Por un instante queda entonces todo parado; todo guarda silencio, excepto la voz del reloj. Las figuras de pesadilla quédanse yertas, paradas. Pero los ecos de la campana se van desvaneciendo. No han durado sino un instante, y, apenas han desaparecido, una risa leve mal reprimida se cierne por todos lados.

Pero en el salón más occidental de los siete no hay ahora mascarilla ninguna que se atreva a entrar, porque la noche va transcurriendo. Allí se derrama una luz aterradora. Y a los que pisan la alfombra llégales del cercano reloj de ébano un más pesado repique, más solemnemente acentuado que el que hiere los oídos de las mascarillas que se divierten en las salas más apartadas.

Pero en estas otras salas había una densa muchedumbre. En ellas latía febrilmente el corazón de la vida. La fiesta llegaba a su pleno arrebato cuando, por último, sonaron los tañidos de medianoche en el reloj. Y, entonces apaciguáronse las evoluciones de todos los presentes. Y, como antes, se produjo una angustiosa inmovilidad en todas las cosas. Pero el tañido del reloj había de reunir esta vez doce campanadas. Por esto ocurrió tal vez, que, con el mayor tiempo, se insinuó en las meditaciones de los pensativos que se encontraban entre los que se divertían mayor cantidad de pensamientos. Y, quizá por lo mismo, varias personas entre aquella muchedumbre, antes que se hubiesen ahogado en el silencio los postreros ecos de la última campanada, habían tenido tiempo para darse cuenta de la presencia de una figura con mascarilla que hasta entonces no había llamado la atención de nadie, Y al difundirse en un susurro el rumor de aquella nueva intrusión, se suscitó entre todos los concurrentes un cuchicheo o murmullo significativo de asombro y desaprobación. Y luego, finalmente, el terror, el pavor y el asco.

En una reunión de fantasmas como la que he descrito puede muy bien suponerse que ninguna aparición ordinaria hubiera provocado una sensación como aquélla.  Pero el personaje en cuestión había superado los límites complacientes, no obstante, de la moralidad equívoca e impuesta por el príncipe. En los corazones de los hombres más temerarios hay cuerdas que no se dejan tocar sin emoción. Hasta en los más depravados, en quienes la vida y la muerte son siempre motivo de juego, hay cosas con las que no se puede bromear. Toda la concurrencia pareció entonces sentir profundamente lo inadecuado del traje y de las maneras del desconocido. El personaje era alto y delgado, y estaba envuelto en un sudario que lo cubría de la cabeza a los pies.

La mascarilla que ocultaba su rostro representaba tan admirablemente la rígida fisonomía de un cadáver, que hasta el más minucioso examen hubiese descubierto con dificultad el artificio. Y, sin embargo, todos aquellos alegres locos hubieran soportado, y tal vez aprobado aquella desagradable broma. Pero la máscara había llegado hasta el punto de adoptar el tipo de la Muerte Incolora. Sus vestiduras recordaban la de un cirujano, y su ancha frente, así como sus demás facciones, se encontraban salpicadas con el horror incoloro.

Cuando los ojos del príncipe Javier se fijaron en aquella figura espectral (que con pausado y solemne movimiento, como para representar mejor su papel, pavoneábase de un lado a otro entre los que bailaban), se le vio, en el primer momento, conmoverse por un violento estremecimiento de terror y de asco. Pero, un segundo después, su frente enrojeció de ira.

—¿Quién se atreve —preguntó con voz ronca a los quienes se hallaban junto a él—, quién se atreve a insultarnos con esta burla blasfema? ¡Apoderaos de él y quitadle la mascarilla!

Ocurría esto en el salón del Este, donde hallábase el príncipe Javier al pronunciar estas palabras. Resonaron claras y potentes a través de los siete salones, pues el príncipe era un hombre impetuoso y fuerte. En el salón hallábase el príncipe rodeado de un grupo de pálidos funcionarios. Al principio, mientras hablaba, hubo un ligero movimiento de avance de este grupo hacia el intruso, que, en tal instante, estuvo también al alcance de sus manos, y que ahora, con paso tranquilo y majestuoso, acercábase cada vez más al príncipe. Pero por cierto terror indefinido, que la insensata arrogancia del enmascarado había inspirado a toda la concurrencia, nadie hubo que pusiera mano en él para prenderle, de tal modo que, sin encontrar obstáculo alguno, pasó a una yarda del príncipe, y mientras la inmensa asamblea, como obedeciendo a un mismo impulso, retrocedía desde el centro de la sala hacia las paredes, él continuó sin interrupción su camino, con aquel mismo paso solemne y mesurado que le había distinguido desde su aparición, pasando de una cámara a otra  antes de que se hubiera hecho un movimiento decisivo para detenerle. Sin embargo, fue entonces cuando el príncipe Javier, exasperado de ira y vergüenza por su momentánea cobardía, se lanzó precipitadamente a través de las seis cámaras, sin que nadie lo siguiera a causa del mortal terror que de todos se había apoderado. Blandía un puñal desenvainado, y se había acercado impetuosamente a unos tres o cuatro pies de aquella figura que se batía en retirada, cuando ésta, habiendo llegado al final del salón de terciopelo, volvióse bruscamente e hizo frente a su perseguidor. Sonó un agudo grito y la daga cayó relampagueante sobre la fúnebre alfombra, en la cual, acto seguido, se desplomó, muerto, el príncipe Javier.

Entonces, invocando el frenético valor de la desesperación, un tropel de mascarillas se precipitó a un tiempo en la incolora estancia, y agarrando al desconocido, que manteníase erguido e inmóvil como una gran estatua a la sombra del reloj de ébano, exhalaron un grito de terror inexpresable, viendo que bajo el sudario y la máscara de cadáver que habían aferrado con energía tan violenta no se hallaba forma tangible alguna.

Y, entonces, reconocieron la presencia de la «Muerte Incolora». Había llegado como un ladrón en la noche, y, uno por uno, cayeron los alegres funcionarios por las salas de la fiesta. Y la vida del reloj de ébano extinguióse con la del último de ellos. Y la Muerte Incolora tuvo sobre todo aquello ilimitado dominio.

El IES San Severiano comienza el curso con el personal de Administración y Servicios muy mermado

Un comienzo de curso sin personal de administración y servicios (PAS) y el desamparo absoluto de un equipo directivo por parte de la Delegación de Educación.

Foto: web del IES San Severiano

Desde USTEA Cádiz queremos denunciar la situación de desabastecimiento de PAS en el IES San Severiano de Cádiz, a pesar de las continuadas demandas del equipo directivo explicando la urgencia de cubrir estos servicios sin obtener respuesta, lo que coloca en una situación de desamparo absoluto ante este complicado comienzo de curso a la comunidad educativa de este instituto.

Este conocido centro ha sido capaz de garantizar un comienzo de curso ejemplar, sin ningún tipo de incidencia, pero a costa de que el profesorado del centro, en especial el equipo directivo, tenga que realizar funciones que corresponden al personal no docente de baja laboral que durante meses no ha sido cubierto por la Delegación Territorial.

La situación de presión y estrés es generalizada entre las directivas de los centros educativos en Andalucía. Unas muy tardías Instrucciones de la Consejería de Educación han hecho caer todo el peso en hombros dichas directivas y del profesorado en general. Sin embargo, en el caso del IES San Severiano se dan una serie de circunstancias adicionales que complican bastante más la situación.

El centro hace uso actualmente de dos edificios: el propio IES San Severiano, pero también, por tener este parcialmente inhabilitada el ala izquierda, el antiguo Colegio Carmen Jiménez, situado enfrente, un espacio cedido por el Ayuntamiento de Cádiz en el que se imparten ciclos de FP, en concreto de la especialidad de Peluquería. Esto supone que, para poner en marcha el muy elaborado Plan COVID, este centro educativo debe abrir un total de cuatro puertas de acceso: tres del propio instituto y, también, la puerta del colegio. Además, el centro se abrirá a partir de este curso escolar en horario de mañana y tarde. Para ello debería contar con un total de seis conserjes, distribuido en ambos turnos.

Cuentan en total con cinco personas en puestos de ordenanzas, cuatro a tiempo completo y una a tiempo parcial. Tres de los cuatro conserjes a jornada completa son mayores de 60 años, por ello personal de especial vulnerabilidad frente al coronavirus. Además, la única ordenanza a media jornada sustituye al titular de la plaza, una persona que está prejubilada, de ahí la media jornada. Con estos datos y las características de edificabilidad del centro, se hace muy complicada la actividad en el centro.

Pero si la situación es difícil por las mañanas, por la tarde es insostenible: desde el pasado martes 22 de septiembre se encuentra de baja el único conserje. Ante la desesperada situación, la Administración de Educación solo responde a las demandas con la exigencia de que se cumpla con el horario de apertura y cierre, y que “se solicite la sustitución por la vía oficial”, pero no resuelve el acuciante problema ni envía sustituto/a. El resultado: de nuevo es la directiva la que, tras una extenuante mañana de trabajo, tiene que permanecer toda la tarde en el centro para llevar a cabo la apertura y el cierre de forma puntual y controlar la afluencia de alumnado o pedir a algún compañero docente que se encargue de funciones y responsabilidades que no le corresponden.

Respecto al servicio de limpieza, más allá del personal de desinfección, deberían disponer de un total de 5 trabajadores y trabajadoras de personal laboral, uno para la mañana y cuatro para la tarde. Actualmente hay una de baja desde hace tres meses que aún no ha sido sustituida y otra trabajadora con ausencias intermitentes. Esta situación hace que las tres trabajadoras de la limpieza activas tengan que soportar jornadas maratonianas y de enorme estrés para que todos los espacios del instituto se encuentren en perfecto estado de salubridad.

Desde USTEA Cádiz exigimos a la Delegación de Educación que cubra inmediatamente las plazas de personal de conserjería y limpieza que se encuentra en situación de baja, y que dote al centro de todo el personal necesario para garantizar el buen funcionamiento del mismo. También queremos denunciar públicamente la inaceptable situación en la que se encuentra toda la comunidad educativa del centro, especialmente el equipo directivo, sometido a maratonianas jornadas de trabajo, desde primera hora de la mañana a la noche, que lo mantienen en una presión insoportable y amenazan con minar su salud. Es la labor de equipos directivos como este y sus equipos docentes lo que está posibilitando un buen comienzo de curso en tantos centros educativos, pese a la inacción de la Consejería y de Delegación.

USTEA Cádiz llama a la huelga y a la movilización el 18 de septiembre

Desde USTEA Cádiz llamamos a las trabajadoras y los trabajadores de los centros educativos públicos y a la comunidad educativa en general a participar en la jornada de huelga y movilización del viernes 18 para seguir luchando por una presencialidad segura en las aulas.

El viernes será una jornada de huelga educativa en toda Andalucía, convocada por los sindicatos USTEA, CC.OO., CGT y CNT. Pero también es una jornada de movilizaciones: participaremos en la manifestación en Cádiz que saldrá a las 12:00 de Subdelegación de Gobierno con destino a Plaza de Mina junto a otras organizaciones sindicales, personal docente y no docente, madres y padres y estudiantes, y también apoyamos y estaremos en la concentración que tendrá lugar a las 20:00 en la Plaza del Arenal en Jerez de la Frontera.

Llegamos a la huelga tras exigirle a la Consejería de Educación durante meses que atendiera a las demandas de la comunidad educativa. Con este propósito, hemos asistido a diversas mesas sectoriales que han servido para poco. Así pues, tras la publicación de las nefastas Instrucciones del 6 de julio, que ya denunciamos públicamente por imprecisas, irresponsables y por hacer caer la responsabilidad sobre los hombros de directivas y profesorado, conseguimos –tras el malestar generado entre profesorado y equipos directivos- que la Consejería convocara una Mesa Sectorial extraordinaria el 28 de julio. No sirvió para nada: desde la Consejería se dedicaron a poco más que a glosar las Instrucciones recién publicadas sin ofrecer ninguna medida nueva. No fue mejor la Mesa Sectorial del 26 de agosto: como respuesta a la presión de las organizaciones sindicales, desde la Consejería se limitaron, de forma poco seria, a plantear in voce una serie de medidas de escaso calado sin un documento de trabajo por delante. Como consecuencia, se volvió a convocar la Mesa Sectorial el miércoles 2 de septiembre, que se prolongó jueves y viernes, aunque de nuevo sin resultado: ninguna medida de calado y una ridícula oferta de incremento de contrataciones. Así pues, tras la ruptura de cualquier atisbo de negociación que se pudiera haber interpretado que existía, la Consejería de Educación no nos dejaba otra opción que la convocatoria de huelga.

El lema de la huelga es POR UNA PRESENCIALIDAD SEGURA. Porque desde USTEA, y desde la comunidad educativa en general, defendemos la docencia presencial. A nadie puede caberle la menor duda al respecto. Tenemos claro que la teledocencia no es la solución, sobre todo porque deja a una parte del alumnado en el camino. Además, nada sustituye al feedback que se produce entre docente y alumnado en el marco de las clases presenciales. Pero eso sí: exigimos una presencialidad segura, con las máximas garantías sanitarias. Porque las y los docentes vamos a los centros educativos a transmitir conocimientos y valores, no a jugarnos la salud y la vida. Tampoco el personal no docente, ni el alumnado. Y es lo que, precisamente, no tenemos garantizado, que la presencialidad sea segura, porque el gobierno de Andalucía ha llegado a septiembre sin los deberes hechos.

En este sentido, hay una medida fundamental, demandada insistentemente por toda la comunidad educativa, para garantizar la distancia de seguridad: la bajada de la ratio. Desde USTEA Cádiz hemos defendido siempre la bajada de la ratio como medida pedagógica, pues posibilita una atención más individualizada al alumnado. Pero en este contexto de crisis sanitaria es, además, una medida preventiva de primer orden. Sin embargo, ni gobierno central ni andaluz han respondido a esta demanda, pasándose la pelota y escudándose en un discurso -falseado e interesado- sobre las competencias de cada administración. Que no engañen a nadie: ambos, la ministra Celaá y el consejero Imbroda, son responsables de la situación; ninguno de los dos ha estado a la altura. Pero en Cádiz y Andalucía, además, tenemos un problema generalizado de ratios que superan la legalidad, intensificando la masificación de las aulas, razón por la cual USTEA interpuso un contencioso administrativo contra la Consejería de Educación en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, mientras que desde USTEA Cádiz demandamos al Delegado de Educación por un presunto delito de prevaricación administrativa.

La bajada de la ratio, para hacerse efectiva, debe ir acompañada, lógicamente, de un importante incremento de la inversión y de las plantillas de los centros, docentes y no docentes. También de una mejora sensible de las infraestructuras, para poder afrontar en mejores condiciones un reto como el que plantea la pandemia. Hay que exigir, y así lo hacemos desde USTEA Cádiz, medidas específicas para el alumnado NEAE, para que no vuelvan a ser los más vulnerables quienes se lleven la peor parte. Los recursos deben destinarse a todas las etapas, también a la educación infantil, la gran olvidada por la Consejería de Educación, que no ha recibido ningún profesional más este curso. Y siguen siendo necesarias medidas más claras, más precisas para la organización de los centros, con una dotación adecuada en personal y recursos, como venimos demandando desde el insatisfactorio acuerdo de la Conferencia Sectorial de Educación del 11 de junio y de las muy insuficientes Instrucciones del 6 de julio de la Consejería de Educación.

Pero el problema no solo es lo que el gobierno de Andalucía no ha hecho, sino también lo que está haciendo, su gestión del comienzo de curso. Como efectuar una primera convocatoria en SIPRI para secundaria fijando la incorporación para mañana miércoles 16, cuando los grupos están configurados y las clases ya han comenzado. O como el hecho de que las Áreas de Vigilancia de la Salud estén otorgando de forma masiva al personal vulnerable frente al coronavirus el nivel de riesgo uno (NR1), lo que implica la incorporación obligatoria sin adaptación al puesto de trabajo, evidenciando un desprecio absoluto por la salud y la vida de los trabajadores de los centros educativos. O como los volantazos organizativos de última hora, caso de la apuesta por la semipresencialidad poco antes del comienzo de las clases.

Hay, por tanto, razones de sobra para ir a la huelga y participar en las movilizaciones este viernes 18 de septiembre. Desde USTEA Cádiz lo haremos, y llamamos a hacerlo a docentes y comunidad educativa en general. Vamos hacer oír por una Consejería de Educación que ha ignorado durante meses las demandas de la comunidad educativa. Vamos a exigir que la vuelta a las aulas tenga lugar con las máximas garantías para nuestra salud.

POR UNA PRESENCIALIDAD SEGURA PARA TODA LA COMUNIDAD EDUCATIVA

38 euros por inscribirse en una bolsa extraordinaria docente, o de cómo la falta de pudor se instala en la política de manera impune

Por J. David Vargas

dinero

Imagen: Dennis Amith

El 29 de mayo, la comunidad autónoma de Murcia publica una Orden por la que convoca bolsas extraordinarias del cuerpo 590 de las especialidades de Matemáticas, Dibujo, Francés, Música, Educación Física y Tecnología.

Hasta ahí todo bien y todo normal. El problema surge cuando en unos de los requisitos se dice “hacer efectivo el pago de la tasa correspondiente”.

Resulta que en Murcia hay que pagar para inscribirte en una bolsa extraordinaria. Curioso, cuando hablamos de una bolsa que no garantiza en absoluto trabajar y que se forma para que la administración tenga un ramillete de docentes de los que echar mano en caso de necesidad (esto es así en las bolsas ordinarias que se crean tras cada proceso selectivo, pero aún más en las bolsas extraordinarias de las que, en muchas ocasiones, no se llega a contratar a ningún docente o, a veces, solo a unos pocos docentes, según las necesidades del servicio).

Bueno, no me parece bien en absoluto que haya que pagar por algo así, pero sí que oí en su momento que las administraciones se habían autoconcedido la gracia de pedir dinero a los ciudadanos por procesos administrativos (supuestamente, ya pagamos impuestos directos e indirectos para ello) y aunque mal me parezca, entendía yo que hablábamos de cantidades pequeñas, un eurito o dos, más que nada para desanimar a quien realice procesos administrativos de modo compulsivo o incorrecto, si es que existe alguien así.

La sorpresa, rayana en la vergüenza ajena (y propia, en tanto en cuanto pertenece Murcia al mismo estado al que pertenece Andalucía) es cuando en el artículo 9 se anuncia que para el ejercicio 2020 se prorroga la “tasa por actuaciones en materia de Función Pública Regional” que es de 38,15 euros. Toma y quema la goma, que cantaban Los Delinqüentes.

38,15 euros por inscribirte en una bolsa extraordinaria docente. Es alucinante. Recuerdo que eso solo vale para ser baremado y tu nombre introducido en una lista de la que podrías ser llamado algún día o no ser llamado nunca.

¿Pero os habíais pensado que la Comunidad Autónoma de Murcia, o Región de Murcia como prefieren ser llamados, está solo para sacar pasta de cualquier circunstancia? Pues no. Porque son tan magnánimos que aquellos que estén en paro (registrados por supuesto) pagan la mitad (19,07€) y también la mitad aquellos que pertenezcan a una familia numerosa. Si tienes el chupi carnet joven de la CARM se te hace un 20% de descuento porque claro, si eres joven, igual no tienes mucho dinero (se les quedaría en 30,52€ que para mí, cuando era joven de cuerpo y no solo de espíritu como ahora, era una fortuna).

Eso sí, no tiene que pagar nada quien tenga 33% de discapacidad o más, quien pertenezca a una familia de categoría especial (¿Los Aznar? No, familia numerosa categoría especial, como los de la peli “La familia y uno más), quien legalmente ostente la condición de víctima del terrorismo y “los” que sean o hayan sido víctima de violencia de género. Nótese el artículo de masculino plural porque ya sabemos que la violencia de género está al 50% entre hombres y mujeres. Del mismo modo que sabemos que la Región de Murcia es un paraíso para la justicia social.

Por último, en las titulaciones exigidas para poder formar parte de esas bolsas extraordinarias hay algo que tampoco he visto nunca antes. Se mencionan títulos de universidades concretas para poder acceder a esa bolsa. Por ejemplo, para Matemáticas, Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Católica de Murcia (ya sabemos que su rector o presidente o lo que sea es un ejemplo de cordura, inteligencia y cultura), Arquitectura por la Universidad Antonio de Nebrija, Arquitectura Naval por la Universidad de A Coruña, etc. Algo bastante raro y que habría que estudiar si es legal o no.

En cualquier caso, valga este texto para denunciar la falta de pudor de unos políticos que hacen pagar 38 euros a docentes (o 30 con cierto carnet o 19 bajo ciertas circunstancias y sólo unos pocos están exentos de pagar) para lo que es gratuito en otras comunidades como la nuestra, donde afortunadamente el colectivo docente interino hemos sido capaz de reivindicar y mantener una serie de derechos bastante más amplios que los de otras comunidades autónomas y donde directamente tomaríamos las calles si se nos dice que van a cobrar casi cuarenta euros por inscribirte en una bolsa extraordinaria.

Mi más enérgica repulsa, que cantaba Evaristo.

Puñales por la espalda

Por Moisés Martín Gómez

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Este miércoles 17 de junio el Pleno de Diputación de Cádiz tiene una reunión decisiva respecto al futuro del CEIP Institución Provincial Gaditana, un emblemático centro de la ciudad amenazado con el cierre. Por esa razón, se han convocado para ese mismo día dos concentraciones vinculadas entre sí: contra el cierre del colegio, impulsada por la Coordinadora Escuela Pública de Cádiz, y para exigir una solución para las trabajadoras del servicio de limpieza, convocada por Autonomía Obrera. La doble cita, a la que acudiremos USTEA Cádiz, es frente al edificio de Diputación a las 13:30.

El futuro de La Institución es preocupante. Este centro está edificado en suelo propiedad del Obispado, y su titularidad pertenece a Diputación Provincial, que desea deshacerse de la misma, mientras que la Consejería de Educación, la administración con las competencias en el ámbito educativo, se ha resistido siempre a asumirla. Un centro que está, como se ha dicho en varias ocasiones, en un “limbo administrativo” que es la clave fundamental para entender sus problemas. Ahora bien: en su muerte, que parece inminente, no solo ha habido desidia, sino también puñales por la espalda.

Lo que motiva el anuncio de cierre del centro en mayo es el hecho de que, según Diputación, la Fundación Aramburu Moreno de Mora le comunica la finalización del convenio de 1963 de cesión del espacio para octubre de 2020. Cuando se publica la noticia, varios portavoces de la Fundación la desmienten, alegando que se había ofrecido a Diputación prolongar la cesión mediante un nuevo convenio, pero Diputación responde sacando a la luz una carta de marzo de 2019 en la que el obispado le instaba a recuperar el espacio cedido. Desde USTEA Cádiz, mediante un comunicado de prensa, instamos entonces a la Diputación Provincial a aclarar públicamente la situación, en cuanto administración (pública) titular del centro.

Eso no significa que comulguemos -qué apropiada expresión para este caso- con la versión ofrecida por el obispado. Ni mucho menos. Quien escribe estas líneas no confía en absoluto en una supuesta filantropía o en un compromiso con la educación por parte del mismo. Las causas por las que el obispado puede querer dar por finiquitado el acuerdo pueden ser varias, y aquí la imaginación es libre. Habrá quien piense que el terreno es suculento porque está muy bien situado. No faltará quien crea que el cierre de este centro favorece además la educación concertada, mayoritariamente en manos de la Iglesia. Por la mente de las lectoras y lectores, en fin, podrán pasar otras posibles razones.

Pero no es menos cierto que el proceder de Diputación Provincial, gobernada por el PSOE, es muy opaco, incluso sospechoso. Sabían desde hacía mucho tiempo -más de un año, si nos atenemos a la carta del obispado que ellos mismos sacaron a la luz- que el convenio no se iba a prolongar, pero comunican el cierre del centro, tanto al AMPA del mismo como al Ayuntamiento de Cádiz, el 15 mayo. Cuando todo está paralizado por la pandemia. ¿Por qué tan tarde? A cualquier podría darle la sensación de que la intención de Diputación era, tan cerca ya el final del curso, no dar tiempo a reaccionar a las familias y empujar a estas a matricular a sus hijos en otros centros, acelerando el cierre de La Institución.

Pero no es menos llamativo el proceder de la Junta de Andalucía. Desde que la Diputación Provincial aprobara en un pleno de 2013 que la Consejería de Educación asumiera la titularidad de este centro público, pues es la administración con competencia en educación, la reacción de la Junta, durante los gobiernos tanto de PSOE como ahora de PP y Ciudadanos, ha sido la de ponerse de perfil. Ahora, cuando salta toda esta polémica, la Consejería de Educación hace público un comunicado en que rechaza claramente asumir la titularidad de La Institución. Se basan, sobre todo, en el hecho (ciertamente problemático) de que es un centro edificado sobre suelo completamente privado, mientras que los convenios que realiza la Junta se basan en la cesión de suelo municipal. Entonces nos preguntamos: ¿por qué la Junta de Andalucía se comprometió, cuando todavía gobernaba el PSOE, a que construiría un nuevo edificio para La Institución, compromiso mantenido por el gobierno de PP y C’s? ¿Quizás porque estaban convencidos de que La Institución se cerraría más pronto que tarde, y sabían que no estaban obligados a cumplir su promesa? ¿Cómo podemos pensar que el compromiso por parte de la Junta era real cuando sabían de las presiones del obispado a Diputación?

El miércoles estaremos frente a la Diputación provincial para seguir pidiendo la continuidad del centro, porque esta batalla la vamos a dar hasta el final. También para pedir una solución para las que, en caso se cerrarse, se llevarían la peor parte: las trabajadoras (precarias) del servicio de limpieza, que todavía no han recibido una aclaración sobre su futuro ni por parte de la empresa adjudicataria ni por parte de Diputación. Pero estaremos también para señalar públicamente a los culpables de la muerte de La Institución: al PSOE, sobre todo, pero también al actual gobierno de PP y Ciudadanos, y a dos administraciones, Diputación y Consejería. Que no lo han dejado morir solo por inacción: aquí también ha habido puñales por la espalda.

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NO al sinsentido estival de Imbroda

estival

El Plan de refuerzo estival del Consejero Imbroda sigue poniendo de manifiesto su desconocimiento casi total de la realidad educativa andaluza y de sus necesidades.

De nuevo el Consejero de Educación, Javier Imbroda, saca adelante su Plan de Refuerzo Estival sin escuchar a la comunidad educativa, un plan que, según la resolución provisional de centros participantes publicada ayer lunes 25 de mayo, ha sido rechazado por el 87% de los centros públicos.

Este es el empeño del Sr. Imbroda. Mientras comprobamos la enorme brecha social y digital que ha dejado fuera del sistema educativo a un alto porcentaje del alumnado, mientras continúa la política de cierre de líneas en la pública y la no bajada de ratios, o incluso se mantienen ratios ilegales denunciadas en los juzgados por USTEA Cádiz, mientras centenares de menores se quedan fuera del desastroso Plan SYGA para la alimentación, mientras hay muchos centros que no están debidamente climatizados, mientras hay un abandono de determinados centros y recortes en los presupuestos de los mismos, el consejero pone como prioridad una especie de “campamento de verano” que no es lo que necesita la comunidad educativa y que, por las circunstancias actuales, podría poner en riesgo la salud de alumnado y de docentes.

Multitud de organizaciones que defienden una escuela pública de calidad estamos denunciando su incoherencia y venimos haciéndolo desde el año anterior, como puede comprobarse en escritos de Marea Verde, plataformas educativas o incluso la Junta de Personal Docente no universitario de Cádiz, en la que se aprobó por unanimidad una resolución contraria al mismo:  “un plan de 15 días en julio no incidirá en el éxito del alumnado con mayores problemas de aprendizaje por ser solo testimonial y no mejorar el apoyo educativo estructurado, que lo debe ser durante todo el curso escolar, en unas aulas que en numerosos casos cuentan con demasiados estudiantes”.

USTEA Cádiz queremos exponer al menos una parte de las majaderías contenidas en esta propuesta de refuerzo y queremos pedir su paralización apelando a las directivas, al profesorado y familias.

1.- No tiene sentido que el alumnado no pueda asistir a su centro en junio para clases ordinarias  pero sí pueda hacerlo días más tarde para otras actividades. ¿Ya no hay riesgo?

2.- Los centros no están dotados para temperaturas de 40 grados ni con medidas de prevención del COVID para un alumnado que estará allí durante horas.

3.- No hubo recursos para evitar brecha social-digital pero sí los hay para un proyecto de un mes. Debería hacerse un programa anual de refuerzo real y dejar a un lado este tipo de ocurrencias.

4.- El año pasado fue un desastre… así que este año se hace gratis, se le da difusión a toda la comunidad educativa y se hace publicidad institucional con cartas, infografías, folletos, etc. Es una campaña de marketing de la Consejería y del Sr. Imbroda por interés personal.

5.- Se publica de forma apresurada, sin informar adecuadamente y sin llegar a consensos, además de llevar una ingente cantidad responsabilidad frente a un riesgo para el que no se tiene previsto recibir formación de prevención.

6.- Si las decisiones de la directiva y del claustro son negativas a la realización del programa, la Delegación podría decidir de forma unilateral la asignación de un centro por necesidades del servicio.

7.- Se podrá agrupar alumnado para llegar al número mínimo, si es necesario, por ejemplo, con alumnado desde primero a sexto de primaria.

8.- El descanso activo se tiene que hacer en el aula, es decir, la mayoría del tiempo estarán en el interior de un espacio público para el que es obligatorio el uso de mascarillas.

9.- No se sabe cómo vamos a finalizar el curso 2019/2020 ni cómo vamos a comenzar el 2020/2021, pero sí cómo se va a trabajar en el verano.

10.- La escuela es un espacio digno. Decimos ¡NO! a este programa político sin sentido.

Habla el Sr. Imbroda de promover un modo de vida saludable sin tener en cuenta las altas temperaturas veraniegas ni el riesgo sanitario, ellos mismos hacen ver que se trata de un experimento y de un plan piloto. El sistema educativo andaluz no es una cancha de baloncesto, y el Sr. Imbroda debería reconocer el fracaso de su plan, pero su soberbia le impide reconocerlo.

Prevenir el abandono escolar y el absentismo requiere detectar a tiempo la problemática del alumnado en situación de vulnerabilidad, para lo cual es imprescindible reforzar los servicios de Orientación Escolar, dotando a los centros de Primaria de equipos de orientación y aumentando las plantillas de orientación en Secundaria, al igual que es también es necesario apoyar la labor de los Educadores Sociales en los centros educativos. A estas medidas habría que añadir un aumento de plantillas docentes para hacer posible la atención a la diversidad y al alumnado NEAE, las clases de apoyo, el desdoble de grupos y la reducción del número de alumnas/os por aula.

USTEA Cádiz exige a la Diputación una aclaración pública sobre el cierre del CEIP Institución Provincial Gaditana

institución

Tras el giro que se produjo ayer en el caso de la amenaza de cierre del CEIP Institución Provincial Gaditana, desde USTEA Cádiz exigimos a la Diputación Provincial una explicación clara sobre lo ocurrido, y el compromiso público de que trabajará para que este emblemático centro educativo de la ciudad siga abierto.

Como denunciamos en una nota de prensa que remitimos ayer martes 19 de mayo a los medios, la Diputación Provincial comunicó el pasado 15 de mayo al AMPA del CEIP Institución Provincial Gaditana el cierre de este centro alegando que el convenio con la Fundación Aramburu Moreno de Mora para la cesión del espacio tiene como “fecha irremediable de extinción” el 20 de octubre de 2020. En nuestro comunicado exponíamos que nos llamaba la atención el sospechoso proceder de la Diputación Provincial, pues supuestamente había recibido la notificación sobre la extinción del convenio hacía meses, pero no lo comunicó ni al AMPA ni siquiera al Ayuntamiento de Cádiz hasta el pasado 15 de mayo. Una comunicación que finalmente se ha producido cuando todo está paralizado por la crisis sanitaria causada por el COVID-19.

Pero hay más. Tras dicha reunión con el AMPA, el Gabinete de Prensa de la Diputación Provincial remitió el mismo 15 de mayo una nota de prensa sobre la mismas cuyo contenido ha sido desmentido y criticado duramente por el AMPA en una nota posterior, que además ha pedido el cese del diputado Daniel Moreno, quien en nombre de la Diputación se reunió con las madres y padres del centro.

Y ayer martes se produjo un giro en esta situación: la portavoz de la Fundación Aramburu Moreno de Mora manifestó públicamente que no es cierto que dicha fundación haya tomado la decisión de la no continuidad de la cesión de los terrenos para fines educativos, sino que ha sido la propia Diputación de Cádiz la que ha desestimado la continuación del convenio y, con ello, del CEIP Institución Provincial Gaditana. De hecho, desde la Fundación defienden que presentaron una oferta a la Diputación Provincial para continuar con el convenio y la actividad del colegio que esta rechazó, rechazo que a la Fundación le resulta sorprendente.

Las versiones de lo ocurrido de la Fundación y la Diputación son absolutamente divergentes, y pueden conducir a la sospecha de que alguien no está diciendo la verdad.

Por ello, exigimos a la Diputación Provincial una aclaración pública sobre lo sucedido, entre otros aspectos, en qué consistía la oferta de la Fundación y por qué la rechazó. También sobre las acusaciones del AMPA de no haber dicho la verdad en la nota de presa sobre la reunión que tuvieron el pasado 15 de mayo. Exigimos también a la Consejería de Educación que aclare si tiene constancia de todo lo ocurrido, y que deje de lavarse las manos en todo lo concerniente a este centro educativo.

Volvemos a pedir tanto a Diputación Provincial como a la Consejería de Educación que cumplan sus compromisos y trabajen para garantizar que el CEIP Institución Provincial Gaditana sigue abierto.