Comunicado y convocatoria para manifestación de la Confluencia Sindical de Cádiz en apoyo de Manuela Vargas

Desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz queremos mostrar nuestra total solidaridad con Manuela Vargas y su ejemplar resistencia y lucha, único camino para el cambio radical y necesario.

Resistencia y lucha radical y necesaria porque la explotación y la precariedad en el ámbito laboral en general, y en la hostelería en particular, están llegando a cotas de guerra social.

 Manuela Vargas es una trabajadora que está demandando sus derechos y que mantiene su dignidad contra la impunidad de un empresario sin escrúpulos dueño de varios hoteles. Y tiene todo nuestro apoyo y toda nuestra solidaridad.

    Manuela Vargas lleva más de 100 días acampada a las puertas del hotel Tierras de Jerez donde estuvo 15 años trabajando. Le deben hasta 20000 euros por todo este tiempo trabajado y un despido improcedente que ha ganado en los tribunales. Pero los hoteles siguen en pleno funcionamiento y el empresario no le paga y ninguna “justicia” le obliga a ello.

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    Desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz llamamos a la participación en todas las concentraciones y manifestaciones propuestas en apoyo de esta lucha ejemplar.

    Acude a la CONCENTRACIÓN frente al hotel Tierras de Jerez el viernes 25 de enero a las 18:30.

Acude a la MANIFESTACIÓN desde el hotel “Tierras de Jerez” el sábado 26 de enero a las 18:30.

¡¡¡Viva la lucha de la clase trabajadora!!!

¡¡¡Viva la lucha de las mujeres!!!

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HERMANAS, COMPAÑERAS ANTIMILITARISTAS, por Juanjo Ruiz Travieso.

Como introducción a la campaña de USTEA  “ESCUELAS NO MILITARIZADAS” que comenzamos ahora en enero y durará hasta final de curso, me gustaría hacer algunas reflexiones sobre feminismo, pacifismo y antimilitarismo recordando la charla-coloquio que sobre el tema se realizó en Sevilla el pasado mes de septiembre dentro de un congreso titulado “Filosofía, Mujer y Naturaleza”.

            La  presidenta de la Red española de Filosofía nos recordó que vivimos en un mundo en guerra y que las guerras han sido a lo largo de la historia grandes enemigos de la convivencia y en especial  de las mujeres. El gigantesco negocio de las armas o el cambio climático son aspectos de una guerra a nivel mundial que incluye muchas formas de feminicidio. La aspiración a eliminar todas las formas de violencia es un componente  de la lucha feminista. Las mujeres llevan siglos denunciado por ejemplo la violación como arma de guerra; o su esclavización, recordemos Las Troyanas de Eurípides, o lo que ocurrió en la ocupación japonesa de Manchuria.  Por eso la llamada “cuarta ola del feminismo” analiza todas las formas de violencia contra la mujer, incluida la violencia sexual.

            Hay un texto, “Tres guineas”, de Virginia Woolf, que nos sigue dando muchas claves sobre las relaciones entre feminismo y pacifismo. El texto denuncia el carácter androcéntrico de las guerras, que ya se ve en La Ilíada; las mujeres tienen que defender su libertad e incluso su educación, y la solidaridad entre “hermanas”.  Y hay símbolos universales de esta lucha de las mujeres. Lisístrata, que hace todo lo posible por acabar con la guerra. Antígona, precedente de las Madres de la Plaza de Mayo. En numerosos países las mujeres se han negado a que los Estados llevasen a sus hijos a la guerra, a que fueran carne de cañón. Hubo un pacifismo de las sufragistas, que a la vez que pedían el voto se declaraban antibelicistas y antimilitaristas. Y diversas educadoras para la Paz, como María Montessori. En la actualidad hay una corriente ecofeminista, mujeres que se enfrentan a una Economía depredadora de la Naturaleza.  Y mujeres que durante décadas lucharon contra el despliegue de misiles nucleares en la Guerra Fría. Feministas indígenas, como Berta Cáceres. Y Mujeres de Negro, que dan la cara contra la guerra en lugares como la antiguaYugoslavia, Palestina, Colombia… Y otras que son detenidas en acciones y manifestaciones contra los crímenes de la OTAN, como ocurrió hace poco en Bruselas.

El feminismo siempre ha tenido alianzas con otros movimientos sociales, entre ellos, el pacifismo y el antimilitarismo y toda lucha contra la desigualdad.

La Igualdad no se conquista siendo militares, sino militantes. Hay millares de mujeres que trabajan denunciando la fabricación y la venta de armas, que se organizan para evitar más feminicidios, que se niegan a militarizar sus vidas, que no recurren a la agresividad como forma de autoafirmación, que se manifiestan contra toda forma de misoginia, incluyendo la de líderes políticos como Trump, Bolsonaro y ahora VOX. Ante el auge de partidos intolerantes, ultraderechistas, xenófobos, supremacistas, patriarcales, necesitamos mujeres y hombres feministas que sigan la estela de Lisístrata, de Antígona, de Virginia… Y muy cerca de nosotros  tenemos a las kellys, a las temporeras de la fresa, a las subcontratadas con sueldos de miseria, a las desahuciadas que junto con sus vecinas se niegan a dejar su casa, a las que acogen a personas inmigrantes, a las educadoras que se enfrentan a un sistema que se resiste a dejar de ser patriarcal… A nuestras hermanas y compañeras.

Enlace al calendario de la Asamblea Antimiltarista de Madrid.

 

http://www.antimilitaristasmadrid.org/mujeres-con-otros-valores/?fbclid=IwAR345ce3kFlbmeuwgUQPZfap3WuYv2skEebrf3owgC4KGTou8P1fXirB3Co

EL PROFESORADO INTERINO EN LA ANDALUCÍA GOBERNADA POR LA DERECHA APOYADA POR LA ULTRADERECHA, por J.David Vargas

Como era previsible, ya llegaron las derechas a un acuerdo para gobernar Andalucía. Tiene ello, entre otras muchas y temibles, implicaciones directas en cómo serán los servicios públicos en nuestra tiera a partir de ahora y cómo se tratará a los trabajadores y trabajadoras del sector público.

La fuerza de una cadena es la fuerza de su eslabón más débil. Y el eslabón más débil entre los trabajadores públicos somos los interinos/as. Esto quedó muy claro en las comunidades autónomas en las que gobernó/gobierna el Partido Popular. La pérdida de derechos del profesorado interino fue gradual hasta prácticamente tener condiciones laborales propias de una ETT.

fran susi mani interinos

 

En todas estas CCAA, las bolsas de interinidad se rebareman cada dos años. Tres conceptos hay para la rebaremación: nota de oposición, tiempo de servicio y méritos durante esos dos años. Es decir, el profesorado interino en las comunidades gobernadas por el Partido Popular son unos trabajadores parias que tienen que estar ganándose el derecho de seguir trabajando cada dos años, haciendo cursos para el baremo y sacando la máxima nota posible en las oposiciones (nada que ver con su trabajo en el aula, por supuesto). Sí, esas oposiciones que Moreno Bonilla y Juan Marín aprobarían “con la gorra” si hubieran querido estudiar un poquito en su momento y no dedicarse a la política para gobernarnos a tod@s. ¿Y qué pasa si te va mal en las oposiciones? Pues que te vas al paro para dos años o que te vas muy atrás en la lista y quedas como sustituto o te dan una vacante en Pernambuco. Claro, si te has sacado la plaza, estupendo. Ya eres un trabajador de verdad. Si no, pues sigue rascando y dejándote la vida por ahí y a ver si eres capaz de sacar plaza en dos años.

 

De entre todas las comunidades autónomas, sólo Euskadi, Catalunya y Andalucía tenemos una normativa para profesorado interino que puede ser considerada como digna. Ojo, hablo de la ordenación, no de tener a trabajadores años precarizados y sin dar estabilidad, que en eso son todas iguales (aunque Euskadi desde luego ofrece un trato bastante mejor para el profesorado interino que Catalunya – donde el director/a puede elegir si quiere al docente interino- y Andalucía, donde el año pasado con miles de personas en la calle movilizadas no fueron capaces la Consejera y la Directora General de Recursos Humanos de sentarse con nosotros a negociar ni una coma, ni siquiera aceptaron el documento que en la última reunión les quisieron entregar los representantes de la Asamblea de Interin@s de Andalucía, sentados también con el representante de USTEA y la representante de CGT).

 

Ahora nos va a gobernar PP y Ciudadanos con el apoyo del nuevo fascismo español (de nuevo no tiene nada, sólo que ahora se han independizado del PP). La Consejería de Educación queda en manos de Ciudadanos, con Javier Imbroda (sí, el entrenador de baloncesto) como consejero. Dicen que hay que dar cien días de gracia a los nuevos gobiernos, pero ello no implica dejar claro desde ya que los miles de interin@s que estuvimos el curso pasado en la calle pidiendo estabilidad estaremos con más fuerza y en mayor número en la calle si Ciudadanos intenta lo que el PP ya hizo en sus comunidades autónomas: recortar los derechos del profesorado interino hasta convertirlos en trabajadores parias, estudiando para oposiciones con poquísimas plazas para mantener su puesto en unos infinitos Juegos del Hambre. A eso no vamos a jugar, Javier (sólo en el caso en el que se te pase por la imaginación). Al baloncesto, sí. A los Juegos del Hambre, no.

cabecera mani interinos

 

 

“NUESTROS DERECHOS NO SE NEGOCIAN, NI UN PASO ATRÁS” (manifiesto de USTEA)

El Espacio Feminista y el Área de Géneros e Igualdad, en representación de toda la organización sindical USTEA, quiere mostrar su adhesión a la jornada de lucha convocada por las organizaciones feministas andaluzas para el próximo martes 15 de Enero, como repulsa a los vergonzosos pactos de gobierno y negociaciones entre PP, VOX y Ciudadanos para acceder al gobierno de la Junta de Andalucía. Estos pactos, como denuncia esta convocatoria, atentan gravemente contra los derechos de las mujeres, amenazan leyes y recursos irrenunciables para la igualdad, y niegan la incuestionable realidad de la violencia machista.

Son pactos que fomentan la homofobia y el retroceso en las conquistas de la diversidad sexual y de género;  que niegan la identidad y gestión autónoma y defienden el centralismo estatal;   que despiertan el racismo y el discurso del odio contra las personas migrantes y que ponen en serio peligro  los servicios públicos, en especial la Educación Pública, frente a la concertada y privada, poniendo todo su esfuerzo en derribar los avances en favor de la inclusión, y pretendiendo incluso la segregación por sexo.

Desde USTEA, como organización sindical, no vamos a permitir este brutal ataque de los partidos neoliberales, que se destapan sus máscaras al aliarse sin tapujos con la ultraderecha fascista para hacer retroceder las conquistas sociales conseguidas por la clase trabajadora.

Como mujeres del Espacio Feminista mostramos nuestro hartazgo y nuestra rabia frente a estas organizaciones políticas que solo buscan salvaguardar al capitalismo y sus formas específicas de desigualdad para nosotras y nuestras hermanas migrantes: mayor precariedad laboral, feminización de la pobreza, segregación vertical y horizontal del mercado laboral, división entre trabajos productivos y reproductivos, brecha salarial…  Discriminación económica e ideología patriarcal que son la base de las violencias machistas, esas que se empeñan en negar pero que el sistema pone ante nosotras una vez más, queriéndonos hacer retroceder a aquellos tiempos de la dictadura franquista que parecen añorar.

Como señalaba nuestra compañera Pura Sánchez en un precioso prólogo referido a una mujer portuense víctima del franquismo, Mª Luisa Rendón: “contar la historia de las mujeres vencidas, es contar en este periodo, la historia de las mujeres: la represión del régimen franquista, ejercida de modo tan eficaz y durante tanto tiempo, creó vencedores y vencidos. En masculino. Pero, en femenino, todas las mujeres fueron vencidas”.  Y, como también Pura señala, nuestras abuelas y madres resistieron y tejieron sus relatos, a pesar de los eficaces métodos represivos, para la reconstrucción de la memoria colectiva, esa que también tanto molesta a los mismos.

Por ellas, por su sufrimiento y por su tenaz esfuerzo, por el de las generaciones de feministas que nos precedieron, las mujeres actuales seguiremos luchando y no permitiremos ni un paso atrás. Se lo debemos. Y, parafraseando los versos de Lucía Sánchez Saornil, al igual que hizo Pura Sánchez en ese prólogo:

Si se da el caso, como la Victoria de Samotracia, perderemos la cabeza, pero nunca las alas…”. Esas son ya nuestras. Por mucho que nos quieran hacer retroceder a otros tiempos, nada ni nadie nos impedirá volar.

Por ello desde USTEA y su Espacio Feminista hacemos un llamamiento a nuestra afiliación, a las trabajadoras y los trabajadores de la enseñanza y de las restantes administraciones públicas,  y a la totalidad de la sociedad andaluza para que participen en las concentraciones simultáneas convocadas para el próximo martes 15 de Enero, a las 19 horas, en todas las capitales de las ocho provincias andaluzas, así como en la concentración principal que se realizará en Sevilla, frente al Parlamento, a las 12 horas.

Nuestros derechos no se negocian. Son irrenunciables. Ni un paso atrás. Es la herencia de la lucha de todas las mujeres que nos precedieron, el fruto de su resistencia y de la nuestra. Y ahí sí que hemos pagado un alto impuesto de sucesión, no el que defienden las altas fortunas que apoyan al PP, Ciudadanos y VOX.

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¿Qué hacer como hombre con el dolor ante la muerte de Laura Luelmo?, por Rubén Gómez

Es difícil añadir algo a los ríos de tinta que han corrido a propósito de esta tragedia, demasiado habitual por otro lado en un país con más de 1000 mujeres muertas desde 2003. Los medios de comunicación han tratado este crimen como siempre: difundiendo barbaridades, reduciendo la información a cuestiones morbosas, desenfocando el contexto y origen del problema, dando rienda suelta a manifestaciones de odio y venganza viscerales o utilizando la muerte para fines políticos interesados. Los medios del sistema desenfocan este episodio, ya viejo y repetido, en el que un hombre se siente con el poder y la legitimidad de utilizar a una mujer, deshumanizada completamente, para obtener unas formas de placer y satisfacción tóxicas y psicopáticas que son, en cierta medida, difundidas y reforzadas por el mismo sistema que ahora se muestra en los medios como horrorizado.

Como docentes, habituados a viajar y cambiar de lugar de trabajo, sobre todo en los primeros años, nos toca de cerca especialmente el asesinato de Laura Luelmo. Como militantes y afiliados de un sindicato feminista, sentimos que este crimen forma parte de ese frente contra el que luchamos y que es otro de los grandes obstáculos para alcanzar una sociedad mejor, más justa, segura, libre e igualitaria. Nos referimos, claro está, al patriarcado, a esa cultura que nos enseña a los hombres que las mujeres valen menos y están ahí para nuestro disfrute, administrar nuestros cuidados y poco más, a tratarles como un objeto más al servicio de los intereses y deseos de los hombres. Ese patriarcado que enseña a las mujeres a ser pacientes, bellas y no quejarse ni hacer mucho ruido ante la desigualdad, aceptando el papel adjetivo y secundario en detrimento de los hombres.

Y como cualquier otra persona, sentimos una mezcla de dolor, rabia, impotencia ante esta nuevo crimen en que muere una inocente a manos de un ser abyecto e inmoral. Muchas y muchos no podemos dejar de verlo como una manifestación extrema y violenta de esa misma cultura machista que impregna nuestro día a día.

Pero si de verdad nos duele y no queremos renunciar a esperar la siguiente tragedia sin hacer algo, tendríamos que ir más allá de donde están yendo con carácter general medios de comunicación, algunos partidos políticos y mucho de lo expresado y compartido en redes sociales.

Con demasiada frecuencia se exagera en las expresiones de rabia y de condena. Incluso hay quienes compiten por emitir el llanto o el grito de rabia más exagerado posible en una especie de campeonato por mostrar la herida e indignación más grandes. Se piden condenas ejemplarizantes, cadenas perpetuas, incluso penas de muerte, como si el gran problema no fuera que la mayor parte de policías y jueces no creen a las mujeres que dan el paso de denunciar. O como si las personas de determinada posición y con determinados recursos económicos y políticos no pudieran torear la justicia de este país, como es claro y palmario. Peor aún, comentamos con familia y amistades este drama y se nos llena la boca de rabia y odio, aunque seamos testigos de relaciones machistas de mayor o menor intensidad pero que contribuyen igualmente a esa cultura, a ese ambiente y a esos valores que refuerzan que tanto hombre pueda dar pasos como los de abusar, agredir y matar.

Sabemos que ni las penas duras consiguen atajar la violencia en los países que la practican (es un peligro histórico para el conjunto de la sociedad cuando un estado persigue la venganza en vez de la justicia), ni puede haber ningún remedio si no se identifica claramente y se actúa sobre la verdadera causa del problema. Todo lo demás tiene el efecto de ocultar y camuflar la realidad, difuminando e impidiendo una verdadera solución.

Todos estos son caminos fáciles que tratan de sortear uno más difícil y efectivo para empezar a atajar de verdad este dolor y sufrimiento. Y el primer paso es asumir una verdad evidente: si quienes abusan, explotan y maltratan a las mujeres lo hacen porque en sus valores se sienten legitimados para hacerlo y el proceso de socialización se hace en el entorno social, tendremos que empezar a cambiar ese entorno para que las próximas generaciones se eduquen en un mundo más seguro e igualitario. Si formamos parte de la sociedad y actuamos y comunicamos en ella, actuemos desde nuestra realidad más inmediata empezando por nosotros mismos.

De los caminos que podemos tomar, hay uno en el que cada cual se puede ser protagonista y se puede practicar todo el día. Podemos empezar por señalar y no aceptar comentarios y comportamientos machistas, respetar la igualdad en cada palabra y acto que realizamos. Los hombres, particularmente, tenemos una tarea pendiente y fundamental en este aspecto: la de trabajarnos personalmente. Esto implica aceptar algo fundamental como que vivimos y respiramos en una cultura con unos valores machistas que nos privilegian en muchos sentidos, pero que también nos hacen daño de otras maneras (daño que es mucho más grave y traumático en la inmensa mayoría de casos para las mujeres). Significa hacer autocrítica, significa cuestionarse y aprender a mejorarse para lograr establecer relaciones más igualitarias, sanas y felices con las mujeres.

Para ello, tenemos que formarnos, aprender a escuchar, juntarnos y tratar estas cuestiones. Tenemos mucho que aprender del feminismo, por mucho que el patriarcado nos haya dicho que un hombre de verdad lo sabe y controla todo. Por eso es duro, porque implica cuestionarse a uno mismo y a los demás.

Asumir el dolor por este tipo de injusticias significa también abandonar el victimismo  y dejar de convertirnos en el centro o los protagonistas de todo. No es el feminismo el que oprime al hombre, por mucho que una oleada de revisionismo postmachista trate de imponer esa idea por todos los medios. Para que en la sociedad deje de haber agresiones y crímenes machistas, hay que contribuir a que la sociedad sea más igualitaria. Por ello hay que dejar de reír los chistes machistas y dejar de relativizar comportamientos y actitudes que refuerzan esta desigualdad. Dejar de utilizar y explotar a mujeres, pero no solo sexualmente, sino también en nuestras tareas cotidianas. Abandonar la mala costumbre de sentirse heridos cuando se nos hace ver una actitud o comportamiento machista, ser humildes y honestos con nosotros mismos y reconocer los errores e incoherencias que respirar años de educación patriarcal han provocado.

Todo esto se tendría que resumir en empezar a intentar ser ejemplares ante nosotros mismos y el resto de la sociedad. En convertirnos en parte de la solución y no del problema. Como educadores, además, tenemos una responsabilidad y una ventaja mayor. En un entorno en el que los primeros referentes de nuestros jóvenes para las relaciones sexuales y afectivas son el porno u “Hombres, mujeres y viceversa”, el ejemplo y las palabras de maestras y maestros bien formados seguramente contribuirá mucho más que exabruptos a toro pasado y llamadas a la venganza violenta cuando las mujeres sufren y mueren. Tenemos la oportunidad de atacar directamente la raíz del problema haciendo realmente algo de verdad sin mirar a otro lado. Y ese camino me parece mil veces más arduo, efectivo, justo y hermoso para mejorar nuestra vida y la de los demás.

Los crímenes e injusticias parece que siempre existirán, independientemente de todo, pero seguro que el número de estos se reducirán hasta que un día, ojalá sea así, con esfuerzo, constancia y coraje, desaparezcan.

 

 

A Laura, por si un periodo de su vida podría haberse parecido a la mía

(Nos manda este emocionante artículo un compañero de Cantabria llamado Pablo sobre su experiencia como interino en Andalucía. En recuerdo a nuestra compañera interina Laura Luelmo, vilmente asesinada en El Campillo, Huelva. Su destino nos ha llenado de tristeza. Reiteramos nuestro pésame a familia, pareja, amigos y mandamos un fuerte abrazo al claustro y al alumnado del IES Vázquez Díaz de Nerva).

 

Hace ya bastantes años, yo sobrevivía en Cádiz con una modesta beca de Doctorado que me daba para lo mínimo, pero me hacía bastante feliz. Yo había estudiado en la Universidad Autónoma de Madrid. Con esa beca de movilidad ni de coña habría podido sobrevivir en Madrid, pero en Cádiz durante la temporada escolar, en un piso compartido, tirabas. Un día, serían las dos de la tarde, al llegar a casa después de correr por la arena y darme un baño en una playa que allí llaman La Playita de las Mujeres, al parecer porque hace unas pocas décadas sus usuarias casi exclusivas eran las mujeres del barrio, me encontré en el móvil una llamada perdida de un número larguísimo. Mientras pensaba de dónde podía venir esa llamada, el teléfono volvió a sonar. La llamada era para informarme de que por mi situación en la bolsa de profesores sustitutos me correspondía cubrir una sustitución en un pueblo llamado Alcalá de los Gazules. Yo sabía que ese pueblo existía, pero ni siquiera era capaz de ubicarlo en el mapa. Me pilló tan desprevenido que la persona que llamaba me tuvo que explicar que era de la Delegación de Educación de la provincia de Cádiz; recordarme que yo meses atrás había presentado mis papeles para formar parte de la lista de sustituciones y que por tener un Notable en el expediente académico de Filología Hispánica y estar Licenciado también en Economía me correspondían muchos puntos y al hacer la lista me habían puesto de los primeros; y anunciarme que al día siguiente tenía que pasar por el edificio de la Delegación, firmar un papel y marcharme inmediatamente a ese pueblo para incorporarme a su Instituto. Al día siguiente estaba dando clase en un pueblo de casitas blancas junto al Parque Natural de los Alcornocales. Era por mayo, cuando hace el calor. En mi primer día en el instituto un profesor me ofreció una habitación en su apartamento. En mi primera tarde me fui a andar por los alrededores; me entró la euforia y me puse a correr.

Así empezó mi vida de profesor. Esa primera sustitución duró solo dos meses; pero me dejó la sensación de que ser profesor sustituto era la vida que quería. En los años siguientes repetí unas cuantas veces ese ritual de la llamada, el nombre de un pueblo desconocido, los datos de la persona a sustituir, la carga precipitada de la mochila y la peregrinación en transporte público, y a veces incluso auto-stop, a pueblos que tenían unas conexiones muy precarias y en los que a los veinte minutos de llegar todo el pueblo sabía que eras el “maestro” nuevo y te saludaban así, “¡maehtro!”, y cuando ibas a comprar te cedían el puesto en la caja y se decían unos a otros “Deja pasar al maestro; que llevará bulla”. A veces el mismo día que acababa una sustitución en un pueblo recóndito de las sierras olivareras de Jaén recibía una llamada para estar al día siguiente en uno más recóndito aún de la lluviosa Sierra de Cádiz. Me gustaba tanto ese rollo, que cuando un septiembre me llamaron de Granada y me dieron a elegir entre un par de plazas vacantes para todo el curso y algunas sustituciones, elegí una sustitución de un par de meses en un pueblecillo. El hombre que me había llamado no salía de su asombro. Mi vida de sustituto acabó cuando me saqué la oposición. Por supuesto fue un notición; pero pasada la enorme satisfacción de comunicárselo a mis padres tuve un momento de nostalgia, por esa vida nómada y precaria que dejaba atrás.

Cuando llegaba a cada nuevo pueblo mis dos primeras actividades, por este orden, eran buscar casa y salir a correr por los alrededores. Unas veces había algún profe que quería alquilarme una habitación. Otras, algún conserje que tenía un contacto; y si no el conserje; el primo, el cuñado, la suegra o el vecino de alguien del instituto ofrecía algo. También recuerdo una vez, en un pueblo de la sierra sevillana, casi en la frontera con Extremadura, que al ir al despacho del director a presentarme y entregarle el nombramiento, sacó de las profundidades de su cajón el número de teléfono que había dejado una enfermera del Centro de Salud a principio de curso y me dijo con voz socarrona “El profe y la enfermera. Aprovecha que eres joven” y soltó una carcajada. No os hagáis líos, la enfermera era tan inatractiva para mí como yo para ella; pero como compañera de piso era imposible tener problemas; solo trabajaba dos días por semana y a veces ni eso; el resto del tiempo estaba en Sevilla; en el mes y medio que duré allí casi ni la vi.  De todas las anécdotas estas de encontrar una casa en la que vivir durante mis sustituciones, sin duda la más digna de ser contada fue la de un minúsculo pueblo de Córdoba, cuyo instituto tenía un total de setenta alumnos. Llegué al pueblo en autobús. Enfrente de la parada vi una tiendecita y entré a comprar una botella de agua, fruta y algo para hacerme un bocata. Según estaba pagando pregunté a la tendera si me podía dar noticia de algún piso para alquilar. Pegó un grito a una chica que estaba colocando cosas por allí y esta salió y un minuto después volvió con una mujer joven muy grandota que miró de arriba abajo mi aspecto descuidado, mi pelo y la colchoneta que coronaba mi macuto viejo y, con voz seca,  dijo “No, lo siento, lo tengo alquilado”. Yo me fui al instituto; me presenté, supe que los pocos profesores que había vivían todos en Córdoba  y nadie tenía idea ni de una habitación ni de un piso ni de nada. Así que, después de comerme el bocata en un parque, me puse a dar vueltas por el pueblo y a preguntar en los bares si conocían a alguien que alquilase. Me enseñaron un par de pisos que eran verdaderos agujeros  lúgubres. Avanzada la tarde, cuando ya asumía que al menos las primeras noches tendría que pasarlas en un hostal que había junto a la carretera, un coche se paró cerca de mí. Del asiento del copiloto salió la mujer joven de la mañana y me dijo “Muchacho, tú eres el maestro nuevo ¿No? Pues ven, que te enseño la casa. Está aquí al lado”. Mientras andábamos hacia la casa me contó que el del coche era su hermano y que había estado dando vueltas por el pueblo buscándome. Me pareció cómico que, de forma tan poco sutil, esa mujer dejase en evidencia que por la mañana me había quitado de en medio porque se había creído que era yo un hippie zarrapastroso y al enterarse de que era profesor había salido en busca del inquilino tesoro. Pensé en darme el gusto de dejarla que me enseñase la casa y decirle al final aquello de ahora es demasiado tarde princesa; pero tampoco tenía mucha opción y la casa resulto ser una maravilla: llena de luz, con vistas hacia la campiña, con un patio cordobés…. Total, que me tragué mi orgullo y viví allí los cuatro meses siguientes.

Esos años quedan ya bastante lejos; después de sacar la oposición vinieron los destinos para curso completo; luego vino la plaza definitiva y, para mantener en lo posible la privilegiada identidad de profesor itinerante, me acostumbre a los concursos de traslados y los programas del Ministerio para profesores en el extranjero. He pasado por varios países y por varias comunidades autónomas hasta llegar a la costa cántabra donde disfruto de un alumnado y unas condiciones laborales difícilmente mejorables; sin que eso signifique que vaya a echar raíces. Si hoy he desempolvado algunas escenas costumbristas de mi odisea macarrónica como profesor sustituto por la Andalucía recóndita es porque en los últimos días esos recuerdos me vienen a la cabeza conectados con otros datos del presente. Y creo que necesito sacarlo fuera.

La semana pasada, a propósito de la Literatura Medieval, pedí a los alumnos de 1º de Bachillerato una redacción personal basada en el cuento de los Altramuces; ese que hablaba de un hombre que solo tenía unos tristes altramuces para alimentarse y se lamentaba de su miseria y desdicha mientras echaba tras de sí las cascaras y acababa descubriendo a otro hombre comiéndose las cascaras que el arrojaba. La redacción tenía que versar sobre una experiencia propia y la única premisa era que en algún momento tenía que aparecer el enunciado “y entonces me vino a la memoria el cuento del hombre que comía altramuces”.

El viernes pasado, en la tutoría con los alumnos de 4º de la ESO, recibimos la visita de dos mujeres de la Red cántabra contra la trata de personas que nos estuvieron explicando cómo funciona el comercio de seres humanos con fines de explotación sexual y aportando frías cifras sobre los muchos millones de euros que movía el negocio y la cantidad y variedad de mujeres sometidas por estas redes a condiciones de esclavitud.

Esa misma tarde vi una noticia en la televisión que hablaba de mujeres que habían creado aplicaciones móviles y redes sociales para salir a correr juntas porque saliendo solas muchas de ellas veían viciado su disfrute de esa actividad tan libre, asequible y liberadora de endorfinas por un acoso cotidiano de hombres que podía ir del piropo soez a la agresión física. Me impresionó el relato de toda una campeona de España que después de varios días detectando que se cruzaba con demasiada frecuencia con un mismo coche acabo siendo abordada y solo su condición de plusmarquista le salvo de caer en las garras del asaltante.

Y también en la última semana he estado hablando con alumnas de 2º de Bachillerato para retomar una idea que dejamos pendiente al final del curso pasado. El rodaje de un video en el que una situación cotidiana de aula en la que se hablaba de un personaje histórico llamado Benjamin Franklin desembocaba en que un grupo de chicas recitaban un breve relato de Eduardo Galeano titulado Si él hubiera nacido mujer. El relato dice así:

De los 16 hermanos de Benjamín Franklin, Jane es la que más se le parece en cuanto a talento y fuerza de voluntad.

Pero a la edad que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y 10 meses después dio a luz a su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane paso noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, bañó montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, fregó torres de platos, enseñó abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en el taller, y atendió a los huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar, y cuando ya estuvieron crecidos sus hijos se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de sus hijas solteronas y de sus nietos sin amparo.

Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hilo de cometa, como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir algo más que hijos.

Benjamín, fundador de una nación de inventores, es un gran hombre de todos los tiempos. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempos, que ha cumplido su deber en esta tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición bíblica. Ella ha hecho lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio.

Su caso carecerá de interés para los historiadores.

 Y, claro, en mi condición de profesor que acostumbra a estar por la calle, caminando, corriendo o mirando a las musarañas, a cualquier hora, sin sensación de que corra ningún peligro; pensando en esa parte de mi pasado que transcurrió por pueblos de Andalucía y dejó en mi memoria una gran colección de buenísimos recuerdos tengo la sensación de que este texto podría acabar diciendo:

Yo de mayor quiero ser…….. puntos suspensivos. Por desgracia todas las personas del mundo pueden dividirse en dos grandes grupos. Los que tienen el privilegio de nacer con XY  en el cromosoma 23 y los que nacen con XX . Las primeras pueden plantearse un amplio elenco de futuros posibles, de profesiones y tareas que desempeñar en la sociedad. Las segundas, como cuestiones previas, tienen que plantearse yo de mayor quiero estar……….. viva y en caso de respuesta afirmativa  yo de mayor quiero sentirme……. Libre.  Solo entonces pueden afrontar lo de yo de mayor quiero ser………

También podría acabar diciendo:

Y, claro, en mi condición de profesor que acostumbra a estar por la calle, caminando, corriendo o mirando a las musarañas, a cualquier hora, sin sensación de que corra ningún peligro; pensando en esa parte de mi pasado que transcurrió por pueblos de Andalucía y dejó en mi memoria una gran colección de buenísimos recuerdos; y, al mismo tiempo, persona que tiene como todos sus malos ratos; estos días, viendo las noticias me vino a la memoria el cuento del hombre que comía altramuces

Pero casi prefiero que acabe diciendo algo tan simple como:

            ¿Y si yo hubiera nacido mujer? 

 

Un nuevo colegio para Chipiona (sobre el CEIP Los Argonautas), por J.David Vargas, responsable de Costa Noroeste de USTEA Cádiz.

Es evidente que la situación del CEIP Los Argonautas de Chipiona es insostenible. Se trata de una rara avis en lo que a colegios públicos se refiere, fundamentalmente por estas cuestiones:

  • No se construyó como colegio.
  • Se empezó a utilizar como colegio, de manera provisional, hace más de tres décadas y parece que la Administración olvidó la palabra “provisional”.
  • El edificio no pertenece a la Consejería de Educación sino a la Consejería de Asuntos Sociales.
  • El colegio no tiene titularidad, lo que significa que ningún docente puede ocupar en él una plaza definitiva sino que cada año piden ese destino para ocupar una vacante.
  • El edificio se encuentra en muy mal estado. Se ha descubierto amianto. El sistema eléctrico está tan deteriorado que a punto se estuvo de no poder empezar las clases en septiembre por el riesgo para profesorado, alumnado y personal laboral y de limpieza.

Por todo lo expuesto, el AMPA del CEIP Los Argonautas está trabajando de un modo ejemplar para que se construya un nuevo edificio en un terreno en el que ya se encuentra la parte de Infantil de Los Argonautas y que está regulado por el ayuntamiento desde hace años para equipamiento educativo.

El jueves 13 de diciembre, en reunión extraordinaria del Consejo Escolar Municipal, todos los y las representantes de dicho Consejo dimos nuestro apoyo para que dicho proyecto sea realizado y que la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía construya ese edificio tan necesario.

USTEA Cádiz seguirá trabajando en este asunto en la medida de nuestras posibilidades, como también seguiremos trabajando para que el alumando de la FP Básica de Cocina que ahora ocupa parte del edificio en cuestión tenga también su propio centro. Conseguimos ayer que el Consejo Escolar Municipal recogiera la necesidad de llevar este Ciclo de Cocina al edificio San Fernando de Chipiona para potenciar estos estudios en la localidad y que alumnado que no ha conseguido el Graduado pueda titular y pueda, al mismo tiempo, aprender un oficio, lo que nos parece doblemente importante.

Seguimos apoyando y aportando para la mejora de la calidad educativa en nuestra provincia. Especialmente, cuando se trata de casos tan sangrantes y tan evidentes como el del CEIP Los Argonautas de Chipiona.